Ha pronunciado la sentencia la señora Gabriela Romero Nayar, quien, atendiendo a la cuantía de la pena, impuso al condenado una serie de reglas de conducta por los siguientes dos años.
El condenado había sido denunciado por su expareja, con la que mantuvo (hasta que se cansuvo) una relación sentimental que la denunciante resolvió dar por finalizada, a raíz del carácter violento del hombre.
A raíz de un episodio de violencia, la mujer lo denunció ante la justicia y un juez le impuso al agresor la prohibición de acercarse a su expareja y de ejercer actos de violencia contra ella.
No obstante, en septiembre pasado, el hombre siguió a la mujer hasta su casa. Ella se encerró, pero el hombre, no contento con el encierro, comenzó a arrojar piedras a su ventana. Luego, logró entrar al edificio, golpeó fuertemente la puerta de la vivienda de su expareja y la insultó.
La mujer decidió entonces llamar a la policía y el hombre fue detenido.