El Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una campaña internacional de concienciación de los ciudadanos sobre este contaminante ambiental, que pretende alertar sobre los efectos adversos para el bienestar y la salud de las personas.
El ruido afecta a las personas de múltiples formas, pero únicamente los efectos auditivos y la molestia parecen ser asumidos realmente, lo que desincentiva las actuaciones por parte de las autoridades y gestores de actividades ruidosas.
En esta jornada, universidades, autoridades, centros de investigación y departamentos de salud pública organizan múltiples actividades para hacer tomar conciencia a la ciudadanía y las administraciones públicas, llamando a una militancia contra el ruido que consiga, en el largo plazo, reducir los niveles existentes, especialmente en las ciudades.
Hoy en día, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.
El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico.
El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social. La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.
La lucha contra el ruido precisa de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones, con una legislación y normativas adecuadas.
Impacto en la audición
El ruido daña. El ruido es una de las principales causas de pérdida auditiva entre los 466 millones de personas en todo el mundo que viven con una pérdida auditiva de moderada a grave. Si bien la exposición al ruido puede dañar la audición de personas de cualquier edad, las investigaciones han demostrado que los jóvenes corren un riesgo cada vez mayor debido a las actividades recreativas que incluyen música. De hecho, la OMS estima que 1.100 millones de jóvenes (de 12 a 35 años) corren el riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a la exposición al ruido en entornos recreativos.Uno de los principales objetivos del Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido es informar a la población de que, si bien la pérdida auditiva inducida por el ruido es permanente, es completamente prevenible tomando medidas sencillas para evitar la exposición al ruido y proteger la audición.
¿Qué tan fuerte es demasiado fuerte?
La mayoría de los sonidos a los que estamos expuestos a diario se encuentran en niveles seguros. Sin embargo, ciertos sonidos en nuestro entorno pueden superar estos niveles y dañar nuestros oídos. Pensemos en el ruido asociado con ciertos electrodomésticos, un tren de metro ruidoso, herramientas eléctricas o un concierto de rock. Incluso escuchar música con auriculares puede dañar las estructuras del oído interno si el volumen es demasiado alto.La unidad utilizada para medir la intensidad del sonido ambiental es el decibelio (dBA). Cero decibelios es aproximadamente el sonido más bajo que puede oír un oído humano sano. Los expertos coinciden en que la exposición prolongada a ruidos superiores a 70 dB puede ser perjudicial para la audición. En general, cuanto más fuerte es el sonido, menor es el tiempo necesario para que la audición se vea afectada.
Se han realizado cientos, si no miles, de proyectos de investigación que documentan el daño causado por el ruido excesivo a las delicadas células ciliadas (o nerviosas) del oído interno. El impacto repetido de la presión sonora contra las fibras nerviosas puede causar daños temporales al principio y, con el tiempo, daños permanentes. El daño a estas células provoca pérdida auditiva permanente.


