Cada 12 de febrero se celebra el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado -también conocido como el Día de las Manos Rojas-, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para recordar la necesidad de acabar con la dramática situación a la que se ven sometidos cerca de 300.000 niños y niñas en, al menos, una veintena de países en conflicto.
El Informe de la ONU, que abarca de 2017 a 2019, alerta sobre un aumento significativo de ataques contra escuelas y su uso militar.
En la República Centroafricana, al menos 3.500 niños están relacionados con grupos armados, aunque la cifra podía ascender a 6.000.
UNICEF trabaja para liberarlos y reintegrarlos en sus comunidades. Es una tarea difícil, porque grupos como la Convención de Patriotas por la Justicia y la Paz o el Ejército de Resistencia del Señor tienen una presencia fuerte en los poblados de República Centroafricana.
Por eso los niños "se sienten fuertemente vinculados" a estas fuerzas, según explica Evelyn Zembea, trabajadora social.
Ponerle fin es un proceso complejo que requiere un compromiso por parte de toda la sociedad. Regresar a su vida y recuperar su infancia es difícil, porque los niños soldado ven su futuro truncado.
"Cuando te ves obligado a ir a la guerra, requiere tiempo saber que otra cosa es posible", dice Ismael Beah; "Yo pasé por ello".
Las peores consecuencias del uso de niños soldado
- Secuelas físicas: pueden ser causadas por la propia batalla o ser fruto de las torturas y abusos por parte de sus jefes. Muchos niños son mutilados, sufren desnutrición o incluso enfermedades de transmisión sexual. En el caso de las niñas, muchas se quedan embarazadas por abusos sexuales.- Traumas emocionales: el hecho de haber presenciado actos de violencia terribles o tener que cometerlos directamente les puede atormentar si no se les da apoyo psicológico. Muchas veces el primer acto que les obligan a cometer es matar a sus propios padres para romper el vínculo familiar.
- La dificultad de salir de la espiral de violencia y volver a casa:
- Porque pasan en el grupo o fuerza armada los años en los que desarrollan su personalidad, y aprenden a convivir en un entorno jerárquico y de violencia.
- Porque no saben dónde está su familia y comunidad y, cuando por fin se encuentran, a veces la familia los rechaza por su pasado, ya que tienen miedo a que los ataquen o no aceptan a las niñas cuando vuelven con hijos que han tenido durante su ausencia.
- Porque no han podido ir a la escuela y esto hace que sus oportunidades de un futuro mejor se reduzcan enormemente.
Fuente: UNICEF.
