Con ocasión de tan importante aniversario, el perfil de Facebook oficial del SMN argentino ha publicado una foto de las instalaciones de la oficina meteorológica riocuartense, que es la que aparece un poco más arriba.
La foto hace recordar a una escena de la película ¿Dónde está el piloto? cuando el capitán Clarence Oveur (interpretado por el actor Peter Graves, el mítico protagonista de Misión imposible), preguntado por el estado del tiempo desde la torre de control en medio de una feroz tormenta, en vez de consultar sus instrumentos, recurrió a la información que le proporcionaba la estatua del santo que llevaba en el cockpit.
Según parece, en pleno siglo XXI, la confianza en la ciencia no es tan intensa como cualquiera podría suponer. La presencia de San Cayetano en aquellas instalaciones solo se podría explicar por dos motivos: 1) que el santo cambiara de color cada vez que se produce una oscilación brusca de la presión atmosférica; o 2) que el pronosticador de turno apela a la divinidad para que no caigan sobre el aeropuerto de Río Cuarto rayos y centellas, en cuyo caso tendría que poner una estatua de Santa Bárbara.
Fuera del detalle religioso (también presente en algunos quirófanos y en tanques de guerra ultraacorazados), destacan los apuntes a mano que la empleada está tomando, lo que indica que, además de no confiar mucho en la ciencia, tampoco se confía en la tecnología.
De hecho, de las dos computadoras encendidas, una parece estar dedicada al solitario de Windows, mientras que la otra, probablemente, se utiliza para proporcionar a las aeronaves que se aproximan información sobre los vientos en superficie.
Lo más grave de todo este asunto es que, aun con santos en las estanterías y planillas a mano, los pronósticos resultantes pueden ser más acertados que los que elaboran sofisticados modelos matemáticos.
¡Felices 150 años, Río Cuarto!


