Dice la comunicación gubernamental que estas mordeduras se consideran «potencialmente rábicas» y que pueden dejar secuelas de por vida.
Entre las recomendaciones del gobierno para prevenir las mordeduras de perro no figura ninguna relacionada con la responsabilidad de los dueños en orden a prevenir que sus mascotas entren en contacto con desconocidos a los que puedan agredir. No se habla ni de la colocación de un bozal, del uso de correa, de su adiestramiento por centros especializados, o de la contratación de un seguro de responsabilidad civil.
Tan solo se habla de «llevarlos al veterinario con regularidad, mantenerlos limpios y con las vacunas al día», recomendaciones todas ellas que, aunque sean estrictamente cumplidas, no aseguran que los perros no van a morder a nadie.