Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las anomalías, trastornos o malformaciones congénitas, son la segunda causa de muerte en los niños menores de 28 días y de menos de 5 años en el Continente Americano.
Cada año cerca de 8 millones de bebés en el mundo —el 6 % de todos los nacimientos— nacen con un defecto de nacimiento grave. En muchos países, estos son una de las causas principales de muerte en bebés y niños pequeños. Los bebés que sobreviven, y viven con estas afecciones, están en mayor riesgo de discapacidades a largo plazo.
El 3 de marzo la OPS junto con otras once organizaciones líderes en salud global conmemoran el Día Mundial de los Defectos de Nacimiento con el fin de generar conciencia sobre el impacto de las anomalías congénitas.
La celebración de la jornada busca impulsar el desarrollo y la implementación de programas para prevenirlo, y ampliar los servicios de salud que refieren y atienden a todas las personas con defectos de nacimiento.
Las anomalías congénitas pueden tener un origen genético, infeccioso o ambiental, aunque en la mayoría de los casos resulta difícil identificar su causa. Los trastornos congénitos graves más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down.
class="fuente">Fuente: Organización de las Naciones Unidas.