Así reza la recomendación del Ministerio de Salud Pública del gobierno provincial de Salta; un gobierno cuyo Ministerio de Turismo promueve carpas y festivales en los que se consume una gran cantidad de bebidas alcohólicas.
El gobierno también recuerda que está prohibido conducir vehículos si se ha consumido bebidas alcohólicas y que la venta de estas a menores de edad también está prohibida.
Es curioso, pero el ministerio encargado de velar por la salud de los salteños habla de «la importancia de los hábitos saludables con respecto al consumo de bebidas con alcohol», equiparando de algún modo «consumo razonable» con «hábito saludable».
En línea con la OMS, la autoridad sanitaria salteña debería reconocer que aun el «consumo razonable» de alcohol puede ser dañino para la salud.
Dice el Ministerio de Salud Pública de Salta que para disminuir los riesgos derivados de la «ingesta excesiva», el gobierno promueve el «consumo responsable», pero solo en personas mayores de 18 años, «ya que los menores no pueden consumir bebidas alcohólicas». Una novedad, porque hasta ahora se sabía que los menores de edad no podían comprar estas bebidas, pero no se sabía que no podían consumirlas.
En otro párrafo contradictorio el gobierno subraya que es responsabilidad de los adultos «que los menores no consuman estas bebidas». ¿La razón? Para «preservarlos de sus efectos nocivos, tanto en la salud física como en otros riesgos asociados».
Es decir que, según el gobierno, los «efectos nocivos» en adultos solo se producen cuando hay «ingesta excesiva», pero en menores de edad los mismos efectos se producen cuando hay «cualquier ingesta». Muy extraño.
Fuera parte de esta distinción absurda, en la misma comunicación el gobierno habla de «consumo problemático», que es cosa bien distinta y que aproxima los efectos del alcohol al de cualquier otra droga prohibida.
Sin embargo, y ya para meterse en berenjenales, la comunicación del gobierno destaca dos hechos negativos, a nivel mundial (lo que quiere decir que Salta también está incluida): 1) «una edad de inicio cada vez más temprana» (al parecer en Salta no le hacen mucho caso a la prohibición de beber que pesa sobre los más jóvenes); y 2) «un aumento paulatino de la ingesta en mujeres». ¡Vaya! ¿Es que la salud de las mujeres es diferente a la de los hombres a la hora de consumir alcohol? ¿Hay que cuidar más el hígado de las mujeres y dejar que la cirrosis se apodere del de los hombres?
Inexplicable.
Lo mejor sería que el gobierno, que luego tiene que atender en los hospitales los comas etílicos, los apuñalamientos por borracheras, los accidentados en la carretera y a mujeres apaleadas por bebedores consuetudinarios, y movilizar a miles de policías para que controlen que los conductores no hayan bebido antes de ponerse al volante, se dedique a promocionar menos los jolgorios carnavaleros y a remarcar que el consumo de alcohol en cualquier medida (como el del tabaco), es desaconsejable, para adultos, para niños, para mujeres y para «diversidades».
