La noticia ha sido ilustrada con una fotografía cuyo pie reza textualmente: «El Gobierno trabaja asistiendo a familias de Campo Quijano tras las inclemencias climáticas».
El Ministerio del señor Mimessi ha acudido en auxilio de esta familia después de que el río se llevara parte de su infravivienda, pero al parecer no lo ha hecho antes -en seco- cuando la situación social de sus moradores era igualmente catastrófica.
La foto revela sin esfuerzo cómo viven algunos salteños en pleno siglo XXI. La destrucción de dos paredes y de parte de un techo construido de paja y barro apenas si consigue disimular la destrucción que ha provocado la pobreza a lo largo de los años.
Más que enorgullecerse por la asistencia prestada a causa de la inundación, el señor Mimessi debería avergonzarse al comprobar las condiciones de extrema precariedad en la que viven comprovincianos suyos, a quienes -evidentemente- se debió asistir mucho antes de que el río crecido agravara su situación.