Iceta, nombrado comisario pontificio y representante legal de los monasterios de Belorado (Burgos), Orduña (Vizcaya) y Derio (Vizcaya), no ha precisado el plazo que dan a las religiosas para abandonar el convento, aunque ha apuntado a los "primeros días de julio" como fecha "prudencial".
Iceta espera que "se den cuenta que al no ser religiosas ya no pertenecen al monasterio" y ha recordado que en los conventos aún existe un grupo de ocho monjas que sí mantienen el vínculo con la comunidad católica.
El Arzobispo ha anunciado también que se prevé trasladar a algunas hermanas procedentes de otros monasterios a Belorado, y ha señalado que varias clarisas ya han manifestado su aprobación a este desplazamiento. Esta declaración confirma la potestad episcopal para repoblar el convento, medida que en su día insinuó la Archidiócesis de Salta respecto de las monjas rebeldes del convento de San Bernardo.
También se ha sabido que, al oficializarse la excomunión de las diez monjas, el Arzobispado requirió a la exabadesa "toda la información económica" del monasterio (cuentas corrientes, contratos, documentos fiscales, etc.).
El pasado 6 de junio, los miembros de la Comisión Gestora se habían personado en Belorado para obtener una copia de las llaves del convento y los libros de contabilidad pero, según ha explicado Iceta, entonces no fueron "bien recibidos", si bien no se ha sabido que los enviados por el Arzobispo hayan sido denunciados por violencia de género, como sí ocurrió en Salta.
El Arzobispo ha destacado que la actitud de las clarisas "no ha hecho posible diálogo alguno" y ha reprochado que, en el burofax que las monjas le enviaron el pasado viernes, negaban la autoridad del Tribunal Eclesiástico y avisaban que considerarían "nula" cualquier sentencia impuesta por este órgano, incluida la excomunión.