Al redactor de la noticia le tiene que haber sonado parecido lo de «bro» en «macabro» y «escabroso» y se dijo a sí mismo: «Ma sí, esto debe significar lo mismo, yo le meto nomás».
Según el Diccionario (el mismo libro que tan poco se consulta en algunas redacciones), el adjetivo escabroso sirve para calificar, especialmente, a los terrenos, que son desiguales o están llenos de tropiezos o estorbos.
También califica a aquello que es «áspero, duro, de mala condición» (un trozo de metal, por ejemplo) y, por último -en un sentido menos material- puede emplearse esta palabra para llamar a lo que «está al borde de lo inconveniente o de lo inmoral».
Por el contrario, la palabra que se ha usado toda la vida para calificar los hallazgos de personas muertas -macabro- tiene un significado muy preciso relacionado con la muerte: «Que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar».
Al calificar de escabroso el hallazgo del cadáver en Salvador Mazza ¿habrá querido decir El Tribuno que se trató de un hallazgo inmoral? ¿Quién tiene la culpa de esto, los policías o el muerto?
Solo se puede calificar de .
Lo macabro, a pesar de compartir con escabroso la sonora sílaba «bro», significa algo totalmente distinto, algo menos trágico y repugnante, como se ha podido ver.
Es este un hallazgo lingüístico que felizmente se ha producido en Limache (en donde por suerte no abundan los cadáveres) y no en Salvador Mazza.
Quien haya escrito un titular así debió de haber estado escabiando o nos quiso gastar una broma, «bro».

