Los electores argentinos han dado un vuelco a la situación política nacional en unas elecciones que, si bien no son decisivas, constituyen el anticipo más fiable de lo que puede ocurrir en las próximas elecciones presidenciales de octubre.
Bullrich le ha ganado la interna a su contrincante, el más moderado Horacio Rodríguez Larreta, actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a quien ha derrotado por amplio margen.
El actual Ministro de Economía, Sergio Massa y candidato único del peronismo variopinto, de los sindicatos peronistas, de La Cámpora, del presidente Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Kirchner aparece esta mañana como uno de los grandes ausentes en el sprint final hacia la Casa Rosada. Con el 27,27% de los votos, el kirchnerismo gobernante alienta pocas esperanzas de entrar en la segunda vuelta de las próximas elecciones presidenciales.
Más suerte ha tenido Patricia Bullrich cuyo perfil de «dama de hierro» ha sido agitado por sectores algo más moderados que se ilusionan con un regreso de la Argentina a la previsibilidad económica y política y su alejamiento de los populismos de izquierda que gobiernan en varios países de la región, sin caer en el populismo de signo contrario.
La particularidad de las elecciones primarias argentinas -especialmente su simultaneidad- llama la atención en Europa, como también despierta mucha curiosidad la forma en que los resultados de estas elecciones son interpretados por los propios argentinos. Lo que sí coinciden en señalar la mayoría de los medios importantes del viejo continente es en el valor de gran encuesta que tienen las PASO argentinas.
