Con el comienzo de la festividad judía Pésaj, que se celebra durante ocho días con dos cenas festivas mañana miércoles y jueves por la noche, la rabina Silvina Chemen recordó que la celebración implica "una conciencia de la memoria con la responsabilidad que supone haber sido liberados como pueblo de Egipto y no permitir que nadie viva en estado de esclavitud".
Y remarcó que en Pésaj la toma de conciencia es la "memoria con la responsabilidad que supone haber sido liberados como pueblo de Egipto y, por lo tanto, impedir que alguien viva estado de esclavitud".
Al respecto, Chemen agregó que "hay una responsabilidad ética a partir de la suerte que tuvo el pueblo hebreo de ser liberado de Egipto".
Otro ritual que recordó es que "los niños son los que preguntan y los adultos contestan, porque es una celebración que moviliza y promueve el diálogo intergeneracional", dijo a Télam.
Y recordó que todo está escrito en el libro Hagadá, el material que los comensales leen esa noche en el que están detallados los rituales y momentos donde se pregunta y se contesta.
"Intentamos leer lo que está escrito a la luz de los contextos actuales. No podés no hablar de trabajo esclavo y de los imperios" actuales, apuntó Chemen.
Por su parte, rabino Marcelo Polakoff, de la comunidad judía de la ciudad de Córdoba, explicó que la cena de Pésaj consta de 15 pasos.
"No es una cena gourmet porque son 15 pasos ancestrales en los que se mezclan plegaria, alimentos, texto, preguntas y respuestas, participación de los más chicos y los más grandes, juegos, y hasta un poco de teatro".
"Toda la cena va desarrollándose en un ambiente festivo y alegre que empieza con el recuerdo de lo triste y amargo, reflejados en algunos alimentos que simbolizan la amargura y la esclavitud", señaló Polakoff.
Durante la celebración no está permitida la ingesta de alimentos derivados de cereales como avena, cebada, centeno, espelta y trigo fermentados, y se acostumbra a comer matzá, pan sin levadura".
La preparación de esta cena familiar "celebra la sencillez, la humildad, la libertad y lo básico, que es donde hay que poner mayor énfasis", en contraposición a "lo artificial o lo leudado", explicó el rabino, y agregó que simboliza "lo que nos aleja de la libertad, esclavizándonos. A veces de formas más sutiles, pero igual de drásticas como la esclavitud".
La forma habitual de celebración es ancestral porque es una costumbre inscripta en la Biblia, en los capítulos 15 al 20 del Libro del Éxodo.
"Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada del pueblo de Israel", explica el libro sagrado.
La cena termina con "cantos de esperanza, agradecimiento y aleluyas, celebrando la libertad y la posibilidad de la redención, no solo para el pueblo judío sino para toda la humanidad", explicó Polakoff.
"La celebración también tiene como corolario "una fiesta de acá a 50 días con la que se celebra Shavuot, también conocida como pentecostés, que recuerda la entrega de la Torá con los 10 mandamientos y la ley en general", agregó el rabino.
"La libertad que se celebra en Pésaj tiene su complemento en una libertad que se constituye en un 'para', esto es para hacer un proyecto de vida distinto (con la entrega de las "tablas de la ley" por Dios a Moisés), en una sociedad donde la opresión no sea la palabra que reine, sino la justicia, la igualdad, la equidad, la solidaridad y el buen trato entre la gente", concluyó Polakoff.
Fuente: Télam
