En pocos años, el “hombre providencial” se convertirá en el sepulturero de Alemania. Una lección (más que nunca) para reflexionar.
Dos meses antes, en noviembre de 1932, el Partido Nacional Socialista había ganado las elecciones legislativas con un programa radical de renovación nacional fuertemente teñido de antisemitismo, ganando 196 escaños, contra 121 del Partido Socialdemócrata y 100 del Partido Comunista.
La lucha contra el “peligro” que representaban estos dos partidos de izquierda abrió finalmente las puertas al horror.
Los sucesos que acaecieron después de la conquista del poder por parte del Hitler y el NSDAP son sobradamente conocidos. Están en la historia y forman parte del arsenal moral de la humanidad para luchar contra los mesianismos y en favor de la defensa de los derechos humanos.
