Y es que es mucho más rentable desde el punto de vista electoral y mediático llevarle agua y alimentos a los pobres que solucionar los problemas por los que carecen de la una y de los otros.
Lo que parece que funciona -y bastante bien- es el asistencialismo, la dádiva y el parche. Así dan a entender que se ocupan de «la gente».
¿Qué sentido tendría reparar la bomba de agua si no se puede ir a los parajes remotos a fotografiarse con los desafortunados?
Mejor es hacerles desear el fluido para que, llegado el momento, tengan que agradecerles de rodillas que el gran bidón les permita llenar algunos baldes.
Y si al mismo tiempo de llevar el tanque se ponen a reparar la bomba ¿por qué no se fotografían haciéndolo? Y sucede así porque la normalidad tiene muy mala imagen y no reporta votos.
