El atún, especialmente en lata, ha sido sin duda un gran y constante aliado en muchas neveras y despensas de mundo. Se trata de un producto rico en Omega-3, minerales, proteínas y vitamina B12, entre muchas otras bondades.
Sin embargo, desde que la Asamblea General de la ONU designó el 2 de mayo como el Día Mundial del Atún hace nueve años —con el fin de destacar la importancia de la pesca responsable de atún— se han logrado avances significativos: en 2017, solo el 75% de las capturas de atún provenía de poblaciones saludables, libres de sobrepesca.
Hoy en día, se estima que el 99% de las capturas comerciales de atún provienen de poblaciones que, según evaluaciones científicas, son biológicamente sostenibles. Por ejemplo, el atún rojo del Atlántico —que en el pasado estaba ausente— vuelve a ser común ahora en el sur de Inglaterra e Irlanda.
Esta recuperación se debe a los esfuerzos coordinados de los gobiernos a través de las cinco organizaciones regionales de ordenación pesquera del atún. Su éxito se basa en la adopción de reglas y procedimientos acordados por científicos, gestores y pescadores antes de iniciar la actividad pesquera.
También está impulsado por la mejora del seguimiento, el control y la vigilancia (MCS) —incluido el monitoreo electrónico—, así como por la inversión en formación científica y en la calidad de los datos.
Mantener el optimismo, pero también la vigilancia
La positividad que reflejan los últimos datos en cuanto a la pesca sostenible del atún no significan que haya que bajar la guardia con respecto a este pez tan nutritivo.El Acuerdo de la ONU para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales de 2023- conocido como el "Tratado de alta mar"- refleja el creciente esfuerzo por proteger la biodiversidad marina, pero aún existen desafíos.
Por ejemplo, el cambio climático afecta la reproducción del atún y lo empuja mar adentro, lo que aumenta los costos de la pesca y amenaza los medios de vida en comunidades costeras, muchas de ellas ya de por sí empobrecidas.
Evitar que aves marinas, tiburones, ballenas y tortugas queden atrapados por accidente en redes y anzuelos sigue siendo un reto permanente. Muchas especies de albatros —símbolos del océano— están en peligro de extinción, en gran medida por quedar enganchadas en los anzuelos de pesca, aunque no es la única causa.
Una continua cooperación global es clave para lograr pesquerías de atún verdaderamente sostenibles que estén preparadas parar los desafíos que se avecinan.
En este Día Mundial del Atún, reconozcamos el papel fundamental de este ejemplar en el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la economía y los medios de vida de las personas de todo el mundo, y seamos optimistas y responsables en la lucha por el atún del mañana.
¿Sabías que...?
- De las 23 poblaciones de atún, solo dos siguen siendo objeto de sobrepesca según los datos más recientes. En 2017, se estimaba que el 33,3 % de las poblaciones se pescaban a niveles biológicamente insostenibles.- Dos tercios de las principales especies de atún capturadas para alimentación provienen del océano Pacífico, el 23 % del océano Índico y el 11 % restante se pesca en el Atlántico.
- Los atunes son depredadores de sangre caliente situados en la cima de la cadena alimentaria; pueden sumergirse a grandes profundidades para alimentarse y nadar hasta 43 kilómetros por hora cuando cazan o huyen de depredadores.
- Son altamente migratorios: algunas especies recorren miles de millas oceánicas. El atún rojo del Pacífico, por ejemplo, puede migrar más de 6.000 millas náuticas. También viajan en bancos de hasta 30 kilómetros de ancho.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en https://www.un.org/es/observances/tuna-day

