En un comunicado advierte que durante 2022 se han desmontado 110 mil hectáreas solo en cuatro provincias argentinas y más de 200 mil si se incluyen los incendios forestales. La organización ambientalista califica de alarmantes los alarmantes números de la destrucción de los bosques en esta parte del país y cita su informe anual elaborado en base a imágenes de satélite y datos oficiales.
Según Greenpeace Argentina, el 80 por ciento de la deforestación de nuestro país se concentra en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, que forman parte del Gran Chaco Americano, el segundo bioma forestal más extenso del continente después del Amazonas y que comparten Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
Este espacio geográfico es el lugar en donde varios pueblos originarios desarrollan su vida y es una de las áreas más ricas en biodiversidad del mundo, con 3.400 especies de plantas, 500 aves, 150 mamíferos, 120 reptiles y 100 anfibios.
La organización ambientalista afirma que actualmente en la Argentina más de la mitad de los desmontes son ilegales.
Advierte también que las multas no son suficientes para desalentar desmontes ilegales y para conjurar la amenaza de los incendios forestales, y, aun cuando se impongan, los responsables rara vez son obligados a reforestar. En muchos casos -dicen- es clara la complicidad de funcionarios. Portavoces de esta organización reclaman penas de cárcel para quienes destruyan los bosques.
En ese sentido la protección de los bosques resulta fundamental, dice Greenpeace Argentina. Hoy cubren alrededor del 30% de la superficie terrestre, pero están siendo destruidos a una velocidad alarmante, sobre todo en las zonas tropicales y subtropicales de Sudamérica, en el centro del África occidental, y en el sur y el sudeste asiático. Cada año desaparecen cerca de 10 millones de hectáreas.
En el caso de la Argentina, según Greenpeace, entre 1998 y 2022 la pérdida de bosques nativos fue de 7 millones de hectáreas, una superficie similar a la de la provincia de Formosa.