En el centenario del nacimiento de Ernesto Cabeza, la Secretaría de Cultura del gobierno de Salta ha organizado un concierto en homenaje al artista.
Está prevista la participación de Paco, Mariquita y Rodolfo Cabeza; Cuarteto Da Capo, Mariana Märquez, Guillermo Rubelt, Nicolás Tolaba y Oscar Sararpura; Iris Paz y Nicolás Vaca; Verónica Xamena y Analía Camardelli, Gustavo Kantor y Pablo Camardelli; Mariana Márquez, Romina Andrea, Félix Saravia y Marcelo Mena, Ricardo Day y José Montaldi.
Ernesto Cabeza nació el 3 de diciembre de 1923 en Nahuel Niyeu, Provincia de Río Negro, un inhóspito territorio de la Patagonia Argentina. El trabajo ferroviario de su padre llevó a la familia Cabeza a Campo Quijano, Provincia de Salta.
En su adolescencia ingresó como alumno interno en el Colegio Salesiano de Salta, donde además de su instrucción regular, adquiere habilidades de carpintero y ebanista. Más tarde ingresa a trabajar en el Ingenio El Tabacal, pero su inclinación por la guitarra era tan grande que tuvo clara la dirección de su vida y rápidamente buscó estudiar con un maestro destacado del instrumento.
Desde entonces su mundo giró en torno a la música. En 1950, Ernesto integra el “Dúo Romance” con Gustavo Adolfo Solá “el Payo”, con el que se presentaba asiduamente en Salta y Tucumán, así como en otras ciudades del interior y en LV9 Radio Salta. Para el año 1953, cuando los integrantes del grupo Los Chalchaleros (conjunto folclórico argentino creado en Salta en 1948 que ya se veía despuntando), oyen hablar de las cualidades de Ernesto, tocan la puerta de su casa con la propuesta de incorporarlo a la agrupación en el que permaneció durante 27 años.
Entabló amistad con otros referentes es del folklore como Atahualpa Yupanqui, Jaime Dávalos y todos sus hermanos músicos, el charanguista Jaime Torres, Jorge Cafrune, Adolfo Ábalos, Roberto Cambaré, el uruguayo Alfredo Zitarrosa y Alberto Merlo, entre otros. Los sólidos principios de Ernesto Cabeza mantuvieron intactas sus cualidades como persona, sin dejarse obnubilar por la fama y el éxito.
Ernesto Cabeza, con su guitarra, supo describir como pocos aquellos sonidos y silencios que hoy perduran como un legado fundamental.