El 27 de enero se conmemora el Día Internacional del Conservador Restaurador. La fechase estableció en el XVIII Congreso Internacional de Conservación y Restauración de Bienes Culturales celebrado en Granada en 2011.
Aunque la preservación de los bienes que hoy llamamos culturales es tan antigua como el propio acto de crearlos, los criterios y los métodos han sido objeto de debate, muy especialmente desde el siglo XVIII.
Podemos definir “restaurar” como lo hace Ana Calvo en su glosario sobre Conservación y restauración: “intervenir sobre un objeto aplicando los tratamientos necesarios para garantizar su conservación” (Ediciones del Serbal, 1997: 198).
El objetivo de este día es rendir un homenaje a todos los conservadores y restauradores de piezas históricas y culturales del mundo.
Estas personas no solo adquieren un compromiso con los dueños de las piezas o los autores de las mismas, también con todas las personas del mundo, porque ellos son los encargados de preservar el legado cultural y artístico de la humanidad, así como salvaguardad las técnicas originarias con las cuales se crearon cada uno de los objetos que ellos restauran o conservan.
Estos profesionales también se encargan de preservar las obras, estudiando sus componentes y evaluando cuales de sus características pueden ser deterioradas más rápidamente por el entorno. De esta forma el restaurador crea un ambiente propicio para que dicho deterioro se produzca más lentamente.
También es quien resguarda las piezas mientras están bajo su supervisión, procurando que se mantengan limpias, sin daño alguno e incluso en ocasiones, pide que se restauren.
