Más que para destapar un escándalo de corrupción, las reacciones que han producido los gestos demagógicos del gobernador Gustavo Sáenz y del senador provincial Emiliano Durand, sirven para anunciar a la población que la lucha por las candidaturas en 2023 no ha hecho sino comenzar.
El programa del Enacom es peronismo en estado puro, pues opera sobre la creencia de que la mera «entrega» va a mejorar automáticamente la calidad de vida de los receptores, de quienes solo preocupa (y esto en los papeles) que no cometan delitos a través de los aparatos regalados y que no los vendan.
Al cambio, es como regalar pan dulce, con la diferencia de que estos podrían durar un par de semanas antes de su consumo, mientras que las tablets, con suerte, pueden durar un par de años antes de volverse obsoletas y de que sus fabricantes decidan no actualizarles el software.
La norma que regula el programa Conectando con Vos está obsesionada con la «entrega» y prevé que esta se lleve a cabo a través de las jurisdicciones provinciales, las municipales, las asociaciones civiles, las redes comunitarias y «otras entidades intermedias».
Es decir que cualquiera o casi cualquiera puede «entregar» las tablets de este programa, con la sola condición de suscribir un convenio con el Enacom a tales efectos.
Así, los clubes deportivos, los grupos de amigos, los fortines gauchos, los gimnasios, las bibliotecas, los amigos de los museos, y un inacabable etcétera, con el solo requisito del convenio, pueden convertirse en «canales de entrega» de las famosas tablets.
Lo importante en cualquier caso no es que las tablets lleguen a manos de sus beneficiarios o beneficiarias legales, sino que salgan de las manos de sus «entregadores». Si no fuera así, las normas que disciplinan este demagógico programa no exigirían que las bolsas que contienen las tablets lleven impreso el sello del Enacom.
Por consiguiente, lo que han hecho Sáenz y Durand no ha sido más que emplear la demagogia para concretar una «entrega» que ya venía con el marchamo de demagogia desde el primer minuto de su formulación legal.
Sortear las tablets entre los asistentes a un baile o dárselas a quienes demuestren mayores habilidades en la danza solo quiere decir que alguien le ha puesto algo de ingenio a la demagogia de una «entrega» que ya desde el comienzo tenía más candidatos a hacerse con una tablet que tablets disponibles.
Ni el ingenuo Sáenz ni el ambicioso Durand han roto las tablas con los Diez Mandamientos; no han «entregado» nada que no tuvieran derecho a «entregar» a nadie que no tuviera derecho a recibirlo. Se han limitado a cumplir con el programa Conectando con Vos, y con toda su demagogia aneja.
¿Es malo que el Gobernador y el senador Durand recurran a la demagogia para acrecentar su audiencia electoral? Probablemente sí.
Pero mucho peor es que quienes a diario recurren a la demagogia para justificar acciones y decisiones políticas execrables, quienes han entronizado la mentira en la base de la estrategia de comunicación y quienes carecen de cualquier imaginación y de conciencia moral, hayan reaccionado de una forma tan virulenta y tan irracional frente a lo que, con el paso de las horas, se revela como un pecado venial.