El condenado, un hombre de 32 años de edad, deberá cumplir seis años en la cárcel, por los siguientes delitos:
2) Lesiones leves agravadas por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género
3) Desobediencia judicial
4) Amenazas
5) Coacción con arma
6) Privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas y por ser la damnificada una persona a quien le debe respeto particular
7) Daños
8) Lesiones leves
9) Abuso sexual con acceso carnal
Según la información de la Corte de Justicia de Salta, el condenado cometió todos estos delitos en menos de dos años: desde marzo de 2021 a enero de 2023.
El relato judicial dice que, en abril de 2022 el acusado se enfureció cuando la mujer le dijo que no quería continuar la relación. Entonces, el hombre tomó un recipiente con kerosene y comenzó a esparcirlo por el lugar. En el instante en que encendió el fuego, la joven salió corriendo, pero el hombre resultó con quemaduras graves que requirieron su traslado al hospital.
En otra ocasión, el acusado intentó atacar a su pareja con un cuchillo. La mujer intentó cerrar la puerta pero el hombre logró introducir el arma y le cortó la cara.
A pesar de la repetición de las agresiones, la mujer dijo que no se atrevía a denunciarlas por temor a represalias y a que les hiciera daño a sus hijos. Aclaró que los menores son fruto de una relación anterior. Dijo que la amenazaba de manera permanente con matarla a ella, a su abuela o a sus hijos.
La mujer dijo también que el acusado tenía problemas de adicciones: consumía sustancias prohibidas y se embriagaba a diario.
Cuando se atrevió a denunciarlo, el sujeto fue notificado de una orden de alejamiento, pero siguió hostigándola haciendo caso omiso a las disposiciones judiciales.
La víctima también refirió haber padecido ataques sexuales por parte del imputado, quien no aceptaba que ella ya no quería intimar con él.
La jueza María Victoria Montoya Quiroga ordenó la extracción de material genético del condenado para su inscripción en el banco de datos correspondiente, aunque debería haber ordenado que los fotógrafos del Poder Judicial le sacaran una buena foto al condenado, para ilustrar los manuales de Derecho Penal II, ya que prácticamente no ha dejado delito por cometer.
