La celebración anual de la Semana del Desarme, que comienza el 24 de octubre coincidiendo con el aniversario de la creación de las Naciones Unidas, se estableció en el Documento Final del periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General dedicado al desarme celebrado en 1978. En el documento se hace un llamamiento a que se abandone el uso de la fuerza en las relaciones internacionales y se logre la seguridad desde el desarme. Se invitó a los Estados a poner de relieve el peligro que representa la carrera armamentista, propagar la necesidad de que cese y hacer que el público entienda la urgencia de las tareas de desarme.
El Tratado sobre el Comercio de Armas
Durante la Jornada de los Tratados que se celebra anualmente se presta gran atención al Tratado sobre el Comercio de Armas. El Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), que regula el comercio internacional de armas convencionales, desde armas pequeñas hasta carros de combate, aeronaves de combate y buques de guerra, entró en vigor el 24 de diciembre de 2014.Antecedentes
Desde su fundación, las Naciones Unidas han buscado la eliminación total de las armas nucleares y las otras categorías de armas de destrucción masiva. Las armas nucleares representan una amenaza única y existencial para la humanidad debido a su incomparable poder destructivo. Un arma nuclear única puede destruir una ciudad en total, resultando en potencialmente millones de casualidades y poniendo en peligro el medio ambiente natural y la vida de las generaciones futuras por sus efectos catastróficos de larga duración.Aunque las armas nucleares solamente se han utilizado dos veces en la guerra -en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945-, todavía unas 13.080 armas nucleares existen en nuestro mundo en este momento y se han realizado más de 2.000 ensayos nucleares hasta la fecha. Hacer un mundo libre de armas nucleares es la mejor protección contra tales peligros, pero el logro de este objetivo ha sido un desafío tremendamente difícil.
El tabú internacional contra las armas biológicas y químicas emergió de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Históricamente, su uso se ha establecido contrariamente a las leyes de la humanidad y a los dictados de la conciencia pública. Los esfuerzos largamente buscados para eliminar globalmente estas armas de destrucción masiva finalmente dieron sus frutos con la conclusión en 1972 de la Convención sobre Armas Biológicas y en 1993 de la Convención sobre Armas Químicas.
Las armas convencionales siguen siendo en el centro de los conflictos del mundo, y los civiles se llevan la peor parte de esa violencia armada. La amplia disponibilidad de armas pequeñas y ligeras y sus municiones es un facilitador clave de la violencia y los conflictos armados. Los altos niveles de armas y municiones en circulación contribuyen a la inseguridad, facilitan las violaciones de los derechos humanos e impiden el acceso humanitario.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce de manera importante la relación simbiótica entre la paz y el desarrollo sostenible. En particular, objetivo 16 reconoce que es necesario reducir considerablemente las corrientes de armas ilícitas para lograr sociedades pacíficas, justas e inclusivas. Más de Objetivo 16, la lucha contra el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras es necesaria para el logro de muchos objetivos, incluyendo los que se tratan de la reducción de la pobreza, el crecimiento económico, la salud, la igualdad entre los géneros y la seguridad de las ciudades y comunidades.
Impulsados por consideraciones humanitarias y de derechos humanos, varios tratados e instrumentos multilaterales, con el objetivo de regular, restringir o eliminar ciertas armas convencionales y regular el comercio internacional de armas, se han negociado. Entre ellos figuran Convención sobre La prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonnel y sobre su destrucción, Convencion Sobre Municiones En Racimo en Protocolo sobre los Restos Explosivos de Guerra.
Mientras que los avances de la ciencia y la tecnología continúan revolucionando la vida humana, muchos desarrollos, sin embargo, también permiten, a un ritmo acelerado, el diseño y la adquisición de nuevas tecnologías de armas con aplicaciones poco claras o potencialmente peligrosas. Desde el punto de vista de la paz y la seguridad, existen preocupaciones sobre la capacidad de las nuevas armas de desestabilizar las relaciones de seguridad, por ejemplo, las armas hipersónicas.
Frente la creciente autonomía de las armas, es necesario adoptar nuevas medidas para que los seres humanos siempre mantengan el control sobre el uso de la fuerza. Los Estados también deben buscar medidas para prevenir una escalada armamentista en el espacio exterior y fomentar una cultura de responsabilidad y de adhesión a las normas, reglas y principios de comportamiento responsable en el ciberespacio.
La Asamblea General y otros órganos de las Naciones Unidas, con el apoyo de la Oficina de Asuntos de Desarme, trabajan para promover la paz y la seguridad internacional a través de la búsqueda de la eliminación de las armas nucleares y otras armas de destrucción masiva y la regulación de las armas convencionales.
La Oficina promueve:
- el desarme nuclear y la no proliferación;
- el fortalecimiento de los regímenes de desarme con respecto a otras armas de destrucción en masa, armas químicas y biológicas; y
- las iniciativas de desarme en el ámbito de las armas convencionales, en especial de las minas terrestres y las armas pequeñas, que son el tipo de armas preferidas en los conflictos contemporáneos.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en https://www.un.org/es/observances/disarmament-week