Antes de declarar a Martín Miguel de Güemes como el tercer padre de la patria, el gobernador Gustavo Sáenz no solo debe de haber consultado con su ministro de Seguridad (que había afirmado algo parecido hace unos días) sino también con una conocida jueza de los tribunales de Orán, famosa en todo el país por haber impuesto, en contra de lo que señala el Código Civil, la triple filiación de una criatura de corta edad.
“Es un Padre de la Patria junto a San Martín y Belgrano”, dijo Sáenz, sin aportar ninguna pista acerca de quién o quiénes pudieran ser consideradas «madres de la patria».
Probablemente la parte más discutible de la alocución del Gobernador es aquella en la que dice: «Hoy es un día importante para los salteños y todos los argentinos porque el General Güemes es un Padre de la Patria».
Básicamente, porque el Gobernador no ha explicado en qué medida esa atribución unilateral de la paternidad patriótica de Güemes beneficia a los salteños más necesitados. Porque el hecho de que Güemes escale posiciones en el firmamento de los próceres nacionales no hace que ningún salteño (salvo algún avivado) viva mejor.
Los actos
Según la comunicación oficial del gobierno, las ceremonias recordatorias comenzaron en el Panteón de las Glorias del Norte, ubicado a pocos metros de la puerta de la Catedral de Salta.Allí, el Arzobispo de Salta -aún no desvinculado del proceso penal por violencia de género que lo tiene por investigado- realizó una invocación religiosa.
Tras el toque de silencio, el Gobernador junto a otras autoridades, se trasladó al Monumento para dar comienzo al desfile.
Como es tradicional, el Gobernador pasó revista a los efectivos formados (algo que les encanta) y luego se procedió al izamiento de la bandera nacional, que es la única que debería haber sido izada si es que Güemes es, efectivamente, un héroe nacional.
Posteriormente, las autoridades depositaron flores al pie del Monumento, antes de que se realizara otro toque de silencio.
Finalizado este, la concurrencia entonó el Himno Nacional Argentino y la canción que recuerda a Güemes, antes de que el capellán castrense, presbítero don Luis Talló Figueroa, realizara una segunda invocación religiosa, esta vez un poco más marcial.
Tras los discursos habituales, se dio la voz de aura para el desfile, que fue acompañado por la banda de música Bonifacio Ruiz de los Llanos, del Ejército Argentino, con toques de las bandas de la Policía y del Servicio Penitenciario, para solaz y esparcimiento del Ministro de Seguridad, jefe natural de los uniformados.
Según el gobierno, han desfilado esta mañana unos 6800 gauchos, que estuvieron bajo el control de 1000 policías, como si se tratara de un partido de fútbol calificado de «alto riesgo». También han desfilado militares de la guarnición local, agentes de la Policía provincial y de la federal, del Servicio Penitenciario, veteranos de la guerra de 1982, estudiantes de institutos armados y alumnos de escuelas primarias, que próximamente también estarán armadas, si prospera la iniciativa de los finqueros de Cerrillos de responder con balas a los ladrones de gallinas.
Ocupaban el palco de «autoridades», además del gobernador Sáenz, el vicegobernador Marocco, el jefe del Estado Mayor General del Ejército, el comandante de la V Brigada de Montaña, el jefe de la VII Agrupación de la Gendarmería Nacional, el vicepresidente primero de la Cámara de Senadores, el presidente de la Cámara de Diputados, y otras personas a las que les encanta subirse a los palcos en ocasiones como esta.
