Sucede con frecuencia en el sector de actividad del turismo, pero la «euforia del negocio» se ha trasladado ahora al ámbito de la minería.
Hoy mismo, el Secretario de Estado de Minería del gobierno provincial de Salta, que no produce ni vende ni un solo granito de litio, ha detallado pormenorizadamente la «agenda de desarrollo» de una empresa privada (multinacional coreana).
La producción de esta empresa no está de ningún modo participada por el gobierno y sus aciertos y errores solo son imputables a sus gestores. Jamás al gobierno.
Pero luego de leer el discurso del señor Carrizo, no queda muy claro quién produce y para quién lo hace.
En una parte de su detalle de la «agenda de desarrollo», Carrizo ha hablado de la planta comercial CP1 que tiene como dos partes: el upstream en la puna, y el downstream en General Güemes. De ambas ha dicho el funcionario provincial: “ya estamos al 80% de su capacidad de producción y ese es un buen camino”.
Estarán los coreanos, no el gobierno. Y sabrán los inversores extranjeros cuál es el mejor camino para su inversión.
El empleo de la primera persona del plural solo conduce a pensar que Carrizo ve a la minería como un negocio propio.
