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  • Hace suyos los argumentos de Cristina Kirchner
  • La política en Salta se practica con las vísceras. El encono personal —que ni siquiera es animadversión sino más bien ojeriza— es lo que define las posiciones políticas en Salta, una provincia en donde las tripas han tomado, claramente, el relevo del cerebro.
Gustavo Sáenz - María Emilia Orozco
Gustavo Sáenz - María Emilia Orozco

Esta es la única explicación posible para el aparentemente irracional ataque que recientemente la senadora nacional de LLA, María Emilia Orozco, ha dirigido al Gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.


Orozco no ha tenido reparos en utilizar una declaración judicial de la condenada Cristina Fernández de Kirchner (auténtica némesis de los libertarios) para echar sombras sobre la honorabilidad del Gobernador de Salta e intentar así reducir su audiencia electoral.

El mensaje de Orozco puede leerse también en los siguientes términos: «Si es contra Sáenz, no importa que los argumentos salgan del mismo diablo».

En un ejercicio de suprema irresponsabilidad, la senadora nacional por Salta —obligada por su cargo a guardar prudente silencio ante las vicisitudes de un proceso judicial que aún no ha concluido— ha concedido un crédito infinito a las oscuras declaraciones de Kirchner ante el tribunal que la juzga por corrupción. Cualquiera —menos Orozco, al parecer— sabe que, frente a un tribunal de justicia, un reo —a diferencia de un testigo— tiene derecho a mentir sin que ello pueda ser usado en su contra y que en una enorme mayoría de casos mienten.

Es muy probable, por tanto, que Orozco coincida con Kirchner en otros asuntos que no favorecen en absoluto las posiciones del presidente Javier Milei y de La Libertad Avanza. Evidentemente, a Orozco le ha molestado tanto como a Kirchner que el Presidente de la Nación haya elegido al Gobernador de Salta para que lo acompañase a Nueva York. El disgusto de la condenada es idéntico al de la senadora libertaria.

Si esta fina sintonía subterránea entre la fogosa senadora salteña y la condenada expresidenta llegara a comprobarse, no sería necesario que nadie cortase la cabeza de Orozco, pues ya se la habrá cortado sola. En tal caso, lo más seguro es que alguna de sus vísceras siga segregando hiel.


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