La resolución adoptada por el Concejo Deliberante da a entender tanto a los ciudadanos como a los expertos en la materia que, de no haberse reunido y decidido ellos —los concejales— apartar a la manzana podrida, el señor Gonza todavía seguiría siendo concejal.
La privación del cargo que Gonza venía ocupando desde el pasado 10 de diciembre se produce de manera automática, cualquiera sea la opinión del Concejo Deliberante de San Lorenzo o de sus concejales particulares, sin necesidad de ulteriores trámites.
Es responsabilidad del Concejo Deliberante (no del Tribunal Electoral) proceder al reemplazo de Gonza. El administrador electoral solo debe comunicar, a requerimiento del Concejo, quién es el ciudadano o la ciudadana que sigue a Gonza en la lista y notificarle para que asuma el cargo.
El Concejo Deliberante debió de haber hecho esto tan pronto como se enteró de la sentencia que inhabilitó a Gonza y no esperar a «apartarlo» para proceder.
Los concejales de San Lorenzo no solo han reivindicado una autoridad que no poseen sino que han «apartado» a alguien que ya no tenía la condición legal de concejal. Es decir, han apuñalado a un cadáver.