El 22 de noviembre se celebra en la Argentina el Día de la Flor Nacional Argentina, en homenaje al ceibo, símbolo patrio oficialmente consagrado junto a la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional.
Además de florecer entre los meses de octubre y abril, el ceibo -expresión de argentinidad y emblema de nuestra patria- está asociado a la leyenda guaraní de Anahí, una joven aborigen cuya resistencia fue inmortalizada al ser transformada en un árbol de flores ardientes. El ceibo se convirtió así en un emblema de fortaleza y esperanza.
Esta flor también conocida como seibo, síbo o bucaré, es un árbol originario de América Latina, especialmente de la Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay en donde también es declarada flor nacional. Crece en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, pero se lo puede encontrar también en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas.
Su nombre genérico es Erythrina , de origen griego (de la voz erythros que significa rojo). Su denominación específica es crista-galli, que en latín alude a la cresta del gallo, también por la semejanza de ésta con el color de las flores. Su altura oscila entre los 6 a 10 metros. De fuste tortuoso y poco desarrollado, su corteza es de color pardo grisáceo, muy gruesa y rugosa, con profundos surcos.
El ceibo es más que una flor: es un vínculo entre la naturaleza y la cultura, un recordatorio de las historias que forman parte de la identidad argentina y una invitación a proteger el entorno natural para las futuras generaciones.
Fuente: argentina.gob.ar