La palabra es muy conocida y utilizada en la Argentina, pero no lo es en España. ¿De dónde nos viene entonces?
En este último sentido, deriva directamente de la palabra italiana «cuccia», que quiere decir, precisamente «la cama del perro».
Al italiano llega del francés «couche», que es una derivación del verbo «coucher» que en italiano se traduce como «cucciare» y en castellano «acostar».
Curioso es también que la palabra «cuccia» se utilice en italiano como voz para ordenar al perro que se acueste. En este sentido, el diccionario italiano dice que es la «ordine dato al cane di accucciarsi o di accovacciarsi». El verbo «acovacharse» no existe en el idioma español. Los argentinos lo usamos por la influencia del italiano.
Además, en Salta no se ordena al perro que se «acovache» con un solo grito de «¡Cucha!». Generalmente se lo manda a guardarse al grito de «¡A la cucha!».
Por extensión, llamamos también cucha a las camas de los humanos, generalmente las que son precarias o incómodas, como los catres. Muchos de aquellos que llegan tarde al trabajo pretextando que había mucho tráfico, en realidad se han quedado calentitos en la «cucha».
