Francisco ha exhortado a los cristianos a no permitir que las hostilidades en curso continúen afectando a la población civil y ha hecho una referencia especial al sufrimiento de los niños.
«La guerra es siempre un absurdo y una derrota. No permitamos que los vientos de la guerra soplen cada vez más fuertes sobre Europa y sobre el Mediterráneo. Que no se ceda a la lógica de las armas y del rearme. La paz no se construye nunca con las armas, sino tendiendo la mano y abriendo el corazón», ha dicho el Santo Padre.