La frase de Gustavo Sáenz dice así: «Gestionar es conseguir obras y fondos federales para que los salteños no tengan que pagarlo después».
Las obras del aeropuerto internacional superarán los $10.000 millones. Este y otros proyectos se pueden concretar gracias a la constante GESTION del Gobernador @GustavoSaenzOK : "Gestionar es conseguir obras y fondos federales para que los salteños no tengan que pagarlo después". pic.twitter.com/pWyQYlgNZE
— roberto dib ashur (@rdibashur) February 2, 2023
Alguna defensa tiene el Gobernador de Salta, pues al añadir el adverbio «después» al final de su frase, por lo menos queda en el aire que el dinero federal que fluye del centro a la periferia es pagado «antes» por los ciudadanos de las provincias beneficiadas con obras.
En otras palabras, el que los salteños no tengan que pagar «después» por las obras que se ejecutan con dinero del erario federal no quiere decir que no hayan contribuido «antes» a formar esa masa de dinero. Las obras «federales» no son -como se desprende de las palabras de Sáenz- un regalo sino una obligación del gobierno central que, además, debería cumplirse sin necesidad de que el Gobernador de la Provincia de Salta ejerza de «insistente» o de «intenso» ante los funcionarios nacionales.
Si, como se desprende del anuncio de esta obra y de la «solución» para el agua de Tartagal, todo se soluciona tocándole la puerta como vendedor de Biblias a los funcionarios nacionales, el «federalismo» que practica el gobierno provincial es un federalismo de ventanilla. Es decir, algo que no le hace bien a la autonomía de la Provincia de Salta ni a la autoestima de los salteños.
Sería muy útil que el Gobernador aclarara sus «intensas» palabras para que no quede la más mínima duda de que las obras de ampliación del aeropuerto de Salta no son un regalo gracioso de los funcionarios federales sino que se concretarán gracias al esfuerzo contributivo de todos los argentinos, incluidos, por supuesto, los salteños.