El encuentro, que dio comienzo una hora y media después de lo previsto, por incidentes durante el acceso de espectadores al estado, había terminado con empate a cero en los noventa minutos reglamentarios.
Los hombres entrenados por Néstor Lorenzo, con Luis Díaz y James Rodríguez como principales referencias, se hicieron con el dominio de la pelota durante el primer tiempo, pero la defensa argentina (Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico) respondió con firmeza y neutralizó la práctica totalidad de los ataques colombianos.
A los 35 minutos del primer tiempo, Lionel Messi resultó lesionado tras una dura entrada del lateral colombiano Santiago Arias, cuando el capitán argentino iba a disputar una pelota junto a la línea de fondo por la banda izquierda y se dobló el tobillo derecho.
Si bien Messi siguió en la cancha y pareció recuperarse, en el segundo tiempo sufrió una recaída y debió ceder su lugar a Nicolás González, quien a la postre resultó decisivo para el juego de la Selección Argentina. El delantero de la Fiorentina fue protagonista de las tres acciones más claras del combinado nacional: le anularon un gol por posición adelantada de Nicolás Tagliafico; después un cabezazo suyo pasó cerca del palo y antes de la prórroga tuvo una ocasión final, pero su disparo salió desviado.
En la segunda mitad -gracias en parte al aporte de González- el equipo argentino jugó con un poco más de soltura y llevó más peligro a la meta rival que lo que hizo Colombia, que se estrelló una y otra vez contra una defensa argentina bien plantada y que apenas si tuvo distracciones y apuros.
En el tiempo suplementario, el planteo táctico de Lionel Scaloni aseguró el control posicional y el de la pelota, hasta que, en una jugada pacientemente elaborada y tras una magnífica asistencia de Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez quedó mano a mano con el arquero colombiano definió al segundo palo con un fuerte disparo de derecha.
El partido significó la despedida de Ángel Di María del conjunto albiceleste.