El verano y las vestimentas ligeras han dejado a la vista de los ciudadanos, el pobre estado atlético de algunos servidores públicos que trabajan denodadamente por la seguridad de los salteños.
El secretario de Seguridad, señor Benjamín Cruz ha culpado a la pandemia de la obesidad policial, pero, al parecer, más que un problema glandular, de metabolismo lento o vinculado de algún modo con la pandemia, muchos uniformados padecen de serios problemas de olla.
La idea de la cúpula de seguridad no es tanto la de recuperar recursos humanos para «corretear» a los malhechores como la de velar por la salud de los policías, algunos de los cuales padecen de preocupantes hiperlipemias.
La alta jefatura no ha dicho qué hará en caso de que los alcanzados por la orden se resistan a mejorar su condición física, pero por de pronto circula la versión de que en las comisarías se encuentran cautelarmente prohibidos los tamales en chala al mediodía, los sandwiches de butifarra por la tarde y los matambritos a la provenzal a cualquier hora.