Doce advertencias de la Policía de Salta para el partido Juventud Antoniana - Central Norte

La Policía de Salta ha dado a conocer una serie de prohibiciones que, según la información oficial, se encuentran recogidas en la ley nacional 24.192, que establece el Régimen Penal y Contravencional para la Prevención y Represión de la Violencia en Espectáculos Deportivos, y en la ley provincial 7.135, de contravenciones policiales.

Lo cierto es que algunas de las recomendaciones o mandatos emanados de la autoridad policial, poco tienen que ver con la redacción de ambas leyes y plantean algunos serios interrogantes acerca de lo que está permitido o no hacer con ocasión del partido de fútbol.

Estas amenazas de sanción penal -doce en total- han sido formuladas por la Policía del siguiente modo:

"En consecuencia, conforme a las mismas queda prohibido:

1) El concurrente que ingresara al estadio con bebidas alcohólicas.

2) Los vendedores ambulantes que suministraren en forma estable o circunstancial bebidas alcohólicas dentro de un radio de ochocientos metros alrededor del estadio, en el interior del mismo o en dependencias anexas entre cuatro horas previa a la iniciación y dos horas después de su finalización, serán sancionados.

3) Exhibir banderas o trofeos de otros clubes.

4) El que llevare artículos pirotécnicos.

5) El que provocare avalanchas.

6) El que introdujere, tuviere en su poder o portare arma blanca.

7) El que afectare o turbare el normal desenvolvimiento de un espectáculo público.

8) Se permitirá ingresar al estadio banderas que sean portadas por participantes del club y pertenezcan al mismo, es decir que no ingresen los denominados Trofeos de Guerra; asimismo las banderas no deberán poseer mástiles ni elementos similar, solamente ingresará el género (tela).

9) El tamaño de las banderas será de 2 x 1 mts.

10) No se permitirá que los hinchas coloquen sus banderas en lugares que entorpezcan la visibilidad.

11) Se impedirá el ingreso de hinchas que lleven el rostro pintado o cubierto de manera tal que dificulte su identificación. De ser necesario los mismos serán trasladados a las Comisarías para su identificación.

12) Se efectuará una estricta requisa previa a los espectadores, para evitar el ingreso de cualquier elemento que pueda ser utilizado para agredir o causar desorden (ej. Encendedores, navajas, cortaplumas, radios, cintos con tachas y hebilla, etc)."


Los doce puntos, uno por uno

Al iniciar el enunciado de las conductas interdictas con un "queda prohibido", es lógico suponer que la enumeración de cada una de aquellas conductas comience con un verbo en infinitivo. Es decir, para el caso previsto en el número 1), en vez de decir que queda prohibido «el concurrente que ingresara al estadio con bebidas alcohólica», debió decirse «ingresar al estadio con bebidas alcohólicas».

El caso del número 2 es más peligroso, por cuanto lo que dice la Policía que está prohibido son los vendedores ambulantes, ocasionales o estables, que suministren bebidas alcohólicas en un radio de ochocientos metros alrededor del estadio y dentro de él. Con lo que en principio cabe pensar que la venta de bebidas alcohólicas de forma no ambulante está permitida, incluso dentro del mismo estadio.

El caso del número 3 también presenta dudas, porque ¿qué forma tiene la policía de saber que un ciudadano cualquiera porta una bandera de otro club y no del propio? Si un salteño acude al estadio con sus cuatro hijos, dos de los cuales son de Juventud y los otros dos de Central Norte (lo cual es perfectamente posible), se expone a ser detenido por la Policía si lleva las banderas de los dos clubes.

El caso del número 6 es también confuso, pues la prohibición parece limitada a las armas blancas, cuando lo que es verdad es que nadie puede ser admitido en un estadio si porta armas de cualquier naturaleza o cualquier elemento que pueda razonablemente incrementar su capacidad ofensiva.

Sucede lo mismo con el número 7, ya que la prohibición de afectar y turbar el espectáculo público alcanza solamente a los espectadores y no a los protagonistas, como podría ser al árbitro (capaz de arruinar el mejor partido) o los mismos jugadores.

El caso del número 8 es idéntico al del número 3. ¿Cómo se define la 'participación' o 'pertenencia al club'? Los potenciales infractores de esta norma ¿son socios, accionistas o simples hinchas? Y en este último caso, qué análisis bioquímico puede determinar cuándo una persona tiene sangre 'cuerva' y cuando la tiene 'santa'?

La sola mención por la Policía de 'los denominados Trofeos de Guerra' constituye, por sí misma, una invitación a la violencia. Lo que en todo caso se debió prohibir es la exhibición de cualquier objeto o símbolo (político, religioso, deportivo o de otro tipo) capaz de desencadenar hechos violentos.

Y lo más gracioso de todo 'solamente ingresará el género (tela)', que da a entender que la bandera pasa, pero el hincha se debe quedar afuera.

El número 9, referido al tamaño de las banderas, es con seguridad la norma más violada en los espectáculos deportivos de este tipo. Una bandera de 2 x 1 está bien para la fiesta de los mazamorreros del jardín de infantes pero no para el clásico de los clásicos en versión vallista.

El supuesto del número 11 debió ser redactado como el artículo 33 de la ley, que sanciona a todo aquel que intencionalmente modifique su apariencia o de cualquier forma impida o dificulte su identificación. Dicho de otra forma, quien, por ejemplo, sin cubrirse ni pintarse la cara se disfraza de mujer y se coloca pechos, dificulta su identificación y cumple con la conducta infractora descrita en la ley.

El número 12, por su ambigüedad y amplitud, deja las manos libres a los policías para incautarse arbitrariamente de cualquier objeto, a condición de que los agentes consideren que tales objetos pueden ser utilizados para agredir a otras personas o provocar desórdenes. Desde un gorro a una vuvuzela, pasando por un teléfono celular y las monedas, llegado el caso, cualquier elemento es apto para estos fines. La Policía no puede entrar a valorar alegremente cuándo un objeto que porta un hincha y que forma parte de su identidad o de su vestimenta puede ser intervenido por la autoridad.

En suma, que por razones de seguridad -no solo deportiva sino también jurídica- sería conveniente que la Policía se esmerara en precisar un poco mejor las conductas prohibidas en los partidos de fútbol de afluencia masiva de espectadores.

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