Santiago Godoy y Mashur Lapad, reelectos

La renovación parcial de las dos cámaras de la Legislatura provincial de Salta ha dejado muy claro que, cualesquiera sean los resultados electorales y los cambios de cara que estos traigan aparejados, la continuidad del sistema de dominación política está asegurada.

Ayer, tras dos semanas de revuelo provocado por el aumento de la representación parlamentaria del Partido Obrero de Salta, las aguas volvieron a su cauce y los entusiastas al desencanto habitual. La lógica de la continuidad se impuso a la del cambio con la reelección de Manuel Santiago Godoy como presidente de la Cámara de Diputados y de Mashur Lapad como vicepresidente primero de la de Senadores.

La algarabía de las fuerzas reaccionarias era tal en la Legislatura, que casi nadie se acordaba de que tanto Godoy como Lapad, que en 2015 redondearán ocho años al servicio de Urtubey, cumplieron largos ciclos de parecida duración, pero al servicio de Romero.

La desilusión de los entusiastas se prolongó cuando se supo cómo habían quedado conformadas las vicepresidencias de una y otra cámara, en las que no hubo movimientos significativos.

Un dirigente del Partido Obrero comentaba a la salida de la Legislatura que solo en Salta es posible que dos políticos profundamente desacreditados como Godoy y Lapad puedan repetir en cargos de semejante importancia institucional.

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