Laure Fages niega ante el Tribunal de Juicio ser la mujer que aparece en las fotos

La joven francesa empleada por el gobierno provincial de Salta, cuyo nombre fue señalado ayer por el testigo Jean-Michel Bouvier como el de la persona que aparece en las fotografías unidas al expediente durante el periodo de instrucción, ha comparecido este mediodía en calidad de testigo ante la Sala II del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta, que juzga a los presuntos responsables de la violación y posterior asesinato de Cassandre Bouvier y Houria Moumni.

Laure Fages -que así se llama la testigo- ha negado con firmeza ser la persona que aparece en las tres fotografías unidas a la causa y negado también haber tenido contacto alguno con las víctimas, a las que -según ella- no llegó a conocer.

Fages ha reconocido sin embargo haber oficiado de intérprete de las familias Bouvier y Moumni durante el primer viaje que éstas hicieron a Salta y que por tanto conoce a quienes han señalado su nombre. Según un comentario realizado por uno de los letrados, la hermana de una de las fallecidas -Aliénor Bouvier- habría reconocido posteriormente a Fages como la persona que ofició de intérprete a las familias en agosto de 2011.

A preguntas de los integrantes del tribunal, la testigo ha negado conocer a ninguno de los tres acusados y afirmado que conoce los hechos que se juzgan solamente por los medios de comunicación.

En su comparecencia, que ha durado menos de una hora, la testigo -que se expresa en fluido castellano- reconoció encontrarse en Salta desde febrero de 2008, en donde desde esa fecha y sin interrupción trabaja para el gobierno provincial.

A preguntas de uno de los abogados defensores, Fages reconoció que su ingreso al gobierno de Salta se produjo sin concurso ni oposición y con el solo aval de exministro de Ambiente, señor Francisco López Sastre, que fue la persona que firmó, al menos, su primer contrato de arrendamiento de obra.

Las alusiones a López Sastre fueron llamativamente frecuentes en el interrogatorio de Fages, hasta el punto de que uno de los abogados de los acusadores particulares solicitó al tribunal que cite a declarar en el juicio al exfuncionario y excónsul honorario para que aporte su versión de los hechos.

Hacia el final de su comparecencia y luego de ser exhortada por el juez Ángel Amadeo Longarte a expresar libremente lo que considerara oportuno, Fages reconoció que hace más de un año se enteró de los rumores que relacionaban su nombre con la mujer que aparece en la fotografía y que al saberlo se puso en contacto con el abogado Durrieu -representante procesal de la familia Bouvier- para aclarar la situación que se había creado.

La testigo habría dicho así, entre líneas, que, antes de divulgar su nombre, Bouvier ya conocía que no era ella la persona de las fotos, lo cual en cierto modo pone de relieve el cortocircuito existente entre las familias de las víctimas francesas y los abogados argentinos que las representan en el juicio.

De hecho, Fages no fue incomodada en ningún momento por las escasas y poco concretas preguntas que le formularon los abogados de las víctimas, en lo que se interpreta como una tácita pero contundente desautorización a la postura pública asumida por Jean-Michel Bouvier solo veincuatro horas antes.

Fages se ha mostrado convincente en sus respuestas, excepto en lo que hace a su relación personal con el citado López Sastre, señalado también como la persona que habría propiciado el ingreso a la Administrador del Estado de Gustavo Orlando Lasi, el único de los acusados que ha reconocido su participación en los hechos criminales y cuyo ADN fue hallado en el cuerpo de una de las víctimas.

El testimonio de Fages no despeja totalmente las dudas que penden sobre López Sastre, quien poco después del suceso dejó su cargo en el gobierno y los proyectos turísticos medioambientales en los que estaba embarcado.

Un email extraño y extemporáneo

En medio de la declaración de la testigo, el presidente del tribunal, Ángel Longarte, hizo referencia a un email enviado supuestamente por un agente diplomático de la Embajada de Francia en la Argentina al Juzgado de Instrucción, en el que se adjuntan una fotografía de las gafas y tres de la mujer que los porta en Fs. 190 y 191.

El secretario del tribunal, a instancia del presidente, no pudo explicar el motivo por el cual el texto del mensaje no fue incluido en el sumario y sí en cambio las fotografías, que aparecen así descontextualizadas. Tampoco el secretario supo decir por qué motivo las fotos y el email estaban en poder de una representación diplomática extranjera y no de la policía.

El mismo secretario indicó que el mensaje daría cuenta de que las fotografías de la mujer fueron tomadas el día 28 de julio de 2011 (13 días después de la desaparición de Bouvier y Moumni), que la mujer se habría encontrado las gafas en un sendero ese día y que no serían de ella.

El secretario judicial prometió también que la identidad de la mujer de las fotos sería establecida "esta tarde", aunque la sorpresiva aparición de un email, cuya autenticidad no fue ni siquiera puesta en duda por el tribunal, sustrae a esta identificación cualquier interés de cara al esclarecimiento de los hechos que se juzgan.

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