Contribuciones

Tormenta de veranoCada vez que nuestros gobernantes invierten tiempo y recursos para convertir a Salta en una plaza fuerte del turismo invernal, no puedo evitar pensar que el mito de Salta -y del norte argentino en general- como "paraíso de invierno" es una creencia forjada por las clases medias porteñas.

Suprema Corte de Justicia de la NaciónEs una pena que los cerebros estadísticos de la Corte de Justicia de Salta, que de tanto en tanto nos sorprenden con detallados estudios cuantitativos acerca de los aspectos judiciales de la violencia machista, no se hayan decidido también a llevar una contabilidad minuciosa de las medidas cautelares que solicitan los justiciables y las que conceden los jueces.

Palacio Arzobispal de SaltaEl rapidísimo proceso de canonización del papa Juan Pablo II ha sido acompañado en Salta por una extraña metamorfosis del monumento que recuerda al beato pontífice y que se halla emplazado en la propia sede del Arzobispado local.

Casi en coincidencia con la conclusión de la fase diocesana del proceso de beatificación del Papa polaco, surgió la idea de erigir un monumento a su memoria. Lo curioso es que esta idea no surgió precisamente de los cenáculos eclesiásticos sino de las más laicas y más pecadoras oficinas de la Municipalidad de Salta, cuyos funcionarios se arrogaron por aquellas fechas «la gestión y dirección integral del monumento» y encargaron la confección de la estatua al conocido escultor salteño Ricardo Serrudo.

Así, al mismo tiempo que Wojtila iba ascendiendo a los altares (primero declarado «venerable» y luego beatificado en un trámite express), su estatua salteña pasaba gradualmente del yeso a la arcilla y de ésta al cemento estructural directo.

Pero ahora que el personaje está a punto de ser incluido en el canon o lista de santos reconocidos, el cemento estructural directo (material probadamente antisísmico pero dudosamente místico) parece haberse revelado inadecuado para la enorme talla del futuro santo. Por esta razón, la obra de Serrudo ha sido retirada de su sitio para ser reemplazada -se supone- por una figura de bronce.

A pesar de que en un primer momento se pensó que los salteños asistíamos a otro episodio más de la escalada de monumentofobia obsesiva desencadenada por los concejales oficialistas de Salta, el caso es que la decisión de retirar la obra de Serrudo y reemplazarla por una estatua de bronce no fue tomada por aquellos funcionarios municipales que con tanto orgullo afirmaron hace años que poseían «la gestión y dirección integral del monumento».

Al parecer, la decisión de broncificar al pontífice fue adoptada por la Iglesia de Salta, sin consultar con el escultor y sin respetar, en principio, el compromiso verbal adoptado en su día de que sería el propio Serrudo el encargado de elevar al bronce su trabajo en cemento.

El pequeño rifirrafe que se produjo tras ser conocida la decisión eclesiástica lleva a la conclusión de que la gestión y dirección integral del monumento pertenece en realidad al señor Arzobispo y a la Curia Metropolitana, pero no a la Municipalidad que fue la que tuvo la idea y la que puso el dinero necesario para acometer la obra.

Es por ahora imposible saber si la Municipalidad cedió a la Iglesia Católica la propiedad del citado monumento, que se halla emplazado en el espacio público urbano, junto al palacio arzobispal. Tampoco es posible conocer el negocio jurídico en virtud del cual el monumento habría pasado de la jurisdicción civil a la eclesiástica.

El tema del cambio de jurisdicción no es menor, ya que cualquier atentado vandálico contra la estatua del Papa será juzgada ahora por un tribunal canónico y podría acarrear la pena de excomunión. Hasta hace poco, estos mismos atentados eran juzgados por los polivalentes jueces de faltas municipales de Salta, que, cansados de despachar ejecuciones por mal estacionamiento, ahora también formulan políticas públicas en materias tan variadas como la seguridad vial o la provisión de combustibles.

¿Un monumento de todos?

Pero el súbito cambio de planes sobre el futuro de la obra de Serrudo, y más que ello, el inesperado cambio del poder de decisión, conduce a preguntarse si es justo que los monumentos creados y erigidos con el dinero de todos los contribuyentes salteños sean movidos, mejorados, retocados o quitados por instituciones que, por muy respetables que sean, no representan al conjunto de la ciudadanía.

La decisión de la Iglesia en este aspecto es tan lesiva del interés público como lo sería el que la autoridad competente decidiera transferir a la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes la potestad de decidir si la estatua del héroe gaucho ha de ser de barro, de acero, de paja o de plástico, y se autorizara al cada vez más influyente cacique gaucho señor Diez San Millán a encargarle a un escultor cubano una versión «más inclusiva» de la estatua ecuestre de Güemes.

Va siendo hora de que los salteños -que son los dueños de los monumentos- decidan por sí mismos y sin intermediarios (ni políticos ni divinos) qué hacer con ellos.

Hay que pensar que miles de costosas maquinitas de votación electrónica duermen en un depósito judicial y claman por una rápida amortización. Se podría utilizar provechosamente estos artilugios para organizar estupendos referéndums sobre el destino de nuestros monumentos, así como sobre otras materias conexas, como posibles derribos, excavaciones, traslados, cambios de material y macabros hallazgos.

Cristina F. de KirchnerLeer hoy los comentarios políticos y económicos de Argentina en cualquier revista y/o diario editados en nuestro país implica encontrarse obligadamente, con Cristina Wilheim Fernández, nuestra Presidente, como tema excluyente de aquellos.

Imagen ilustrativaLa evolución del mundo de las ideas y las tendencias del pensamiento marca nuestra propia evolución como personas. A medida que vamos cambiando, de ideas, de hábitos y de entornos, nos vemos obligados a aprender a decir adiós y a dejar de lado las relaciones que no funcionan y a los seres queridos y familiares que han evolucionado de forma distinta a nosotros o que han sido incapaces de evolucionar.

Monumento al Virrey ToledoJusto mismo el martes 13 fui embarcado -con distinguidos historiadores salteños- por los concejales objetores de la eliminación post mortem (valga la redundancia) del Virrey Toledo, para exponer el punto de vista anticipado en mi nota “Concejal iconoclasta derrumba Virrey” publicada días antes (ver www.gebarbaran-diri.blogspot.com.ar). De modo que repasar ese artículo será útil para comprender mejor este complemento. Enterados de esa reunión, contraatacaron los concejales anti-Toledo y su variopinto estamento de apoyo; afirmados en sus trece (des)calificaron a los pro-dejenlascosascomoestán.

Imagen ilustrativaTerminada la imponente convocatoria cívica del pasado jueves 08/11/012, llovieron toda clase de opiniones, análisis y comentarios en cuanto diario, revista, TV y radio existentes, intentando descifrar causas y razones que motivaron a tanta gente para sumarse a la manifestación. Pero, no encontré ni una sola nota o comentario de alguno de los concurrentes como protagonista directo de aquella.

Monumento al Virrey Toledo en SaltaAbstraído por la crisis de la Fragata, regreso intelectualmente a cuestiones de la Mvy Noble y Leal Civdad de Salta, abocándome al conocimiento de un singular proyecto de ordenanza. Así, me impuse de los fundamentos mediante los cuales un concejal, a la sazón presidente del H. Cuerpo, propuso a) cambiar de nombre a la Avenida Virrey Toledo y extirpar de la Plazoleta 4 Siglos el inquietante monumento a don Francisco, b) suplantarlo por el de doña Juana Azurduy de Padilla, a construir, y c) asignar nuevo nombre a la más larga avenida de nuestra ciudad. [La Coronela de la Patria Grande merece todo nuestro reconocimiento y un lugar de conmemoración aparte y autosuficiente más bien cercano al Gral. Güemes, pero sin demoler a nadie para construir encima. Todas las grandes culturas hicieron eso demasiadas veces].

Imagen ilustrativaMuchos jueces de nuestra Provincia entienden el ejercicio de la función jurisdiccional como un delicado juego de poder. Si bien las tareas de dirimir las controversias y hacer ejecutar lo juzgado son, por definición, manifestaciones genuinas de poder, nuestros magistrados buscan a menudo afirmar su autoridad mediante la imposición de una pretendida superioridad intelectual respecto de las partes del proceso.

La GaleríaUno de los efectos colaterales del modelo de crecimiento autárquico adoptado por el gobierno de la República Argentina es el paulatino e inevitable aislamiento del mundo; un proceso lento y a menudo silencioso que suele correr en segundo plano, oculto detrás de la euforia y el triunfalismo patriótico que provocan algunas de las llamadas «decisiones soberanas».

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