Ellas encarnaban a Sabrina Duncan (Jackson), Jill Munroe (Fawcett-Majors) y Kelly Garrett (Smith), tres jóvenes policías que habían abandonado el servicio de patrulla para irse a trabajar a una agencia privada de detectives propiedad de Charles Charlie Townsend, a quien nunca se vio en la pantalla y solo hablaba a través de un grabador, con la seductora voz del mítico actor John Forsythe, el famoso Blake Carrington de Dinastía.
Así como Sabrina, Jill y Kelly tenían en común su pasado como agentes de policía, las tres salteñitas (que no tienen nada que envidiar a las norteamericanas en materia de peinados a la mode) tienen en común la forma en que han sido designadas (por segunda vez) en un tribunal que, según la Constitución de la Provincia, no admite ulteriores desempeños.
Será mejor —sobre todo para sus compañeros de tribunal— que a partir de ahora sean ellas (y no Charlie) las que hablen a través de un grabador.