Según informa FM Cielo, el señor Pablo Francisco Kosiner ha dicho: “No toda zapatilla colgada corresponde a la señalización de un lugar de venta de droga”.
Para llegar a esta acertadísima conclusión el ministro simplemente se ha fijado que su señora también cuelga sus zapatillas en un cable, cuando necesita secarlas u orearlas después de un agitado partido de fútbol disputado por el funcionario, y en que ese gesto no significa necesariamente la localización de una "boca de expendio" en su tendedero doméstico.
Más adelante, la información de la fuente citada precisa un poco más el tema y dice que el ministro se refiere en concreto a "las zapatillas que cuelgan de los cables de la luz" (en la calle, se debió agregar), a las que una leyenda urbana atribuye el significado de señalar un lugar en el que se vende droga.
"Hay mucho de mito en todo eso", dice el ministro Kosiner, negando la mayor.
Según los expertos, es una creencia popular que las zapatillas que cuelgan de las líneas eléctricas públicas sirven para marcar el territorio de una pandilla (de una patota) o bien para señalar un lugar de venta callejera de droga. También se dice popularmente que los adolescentes suelen colgar una zapatilla cuando han "debutado", esto es cuando han perdido su virginidad, para celebrar el momento y proclamar la conquista al mundo.
Los mismos expertos concluyen en que muy probablemente las zapatillas colgadas no significan absolutamente nada, y en el mejor de los casos se trata solamente de "un par de zapatillas colgadas".
Frase enigmática
Sin embargo, el ministro salteño ha intercalado en su declaración una frase enigmática: "No hace falta una ordenanza, el que quiere sacarlas lo hace".Es posible que con esta frase el ministro haya respondido a una pregunta sobre si es necesario que la Municipalidad dicte una ordenanza para que personal a su servicio proceda a retirar las zapatillas del tendido eléctrico.
Si fuese ésta la preocupación del ministro, parece lógico pensar que no hace falta una ordenanza municipal, ya que bastaría con una simple orden cursada por el Intendente o por algún director del área competente.
El problema es que, probablemente, la Municipalidad de Salta no tiene facultades para meterse a manipular los cables del tendido eléctrico, salvo que se tratara de aquellos directamente relacionados con el alumbrado público.
En cualquier caso, no parece razonable que un Ministro de Seguridad diga que "el que quiere sacarlas lo hace", ya que "sacarlas" no resulta tan fácil como "ponerlas". Para esto último basta con anudar los cordones, tal vez con colocar una piedra de lastre en cada zapatilla y con saber revolearlas para que caigan en el lugar correcto.
Sacarlas no las saca el que quiere, sino el valiente que se anima a lidiar con el peligroso voltaje de la media tensión, el que posee una grúa elevadora de Lusal, el que puede presumir de ser experto en cortocircuitos, o el audaz que se arriesga a que el titular de la 'boca de expendio' señalizada por las zapatillas lo baje de un hondazo.
Si, como parece, las zapatillas colgantes no representan un problema preocupante en la lucha contra el narcotráfico, sí que son un motivo de preocupación desde el punto de vista de la seguridad de las instalaciones eléctricas urbanas, y también un problema de estética ciudadana.
En fin, que va siendo hora de que el ministro Kosiner piense en "colgar los botines", sea por fatiga democrática, o porque -según dicen- "ha debutado ayer" y debería celebrarlo por todo lo alto.




