Como ya sucediera en ocasiones anteriores, el presidente Nicolás Sarkozy está dispuesto a utilizar toda la influencia diplomática de Francia para resolver lo que este país califica como "problema humanitario grave", en relación con el caso Florence Cassez, la joven francesa condenada en México por los delitos de secuestro y pertenencia a banda armada.
"Francia está determinada a resolver el problema humanitario grave de Florence Cassez, esa joven francesa condenada en las condiciones que sabemos a 60 años de cárcel", ha dicho el Presidente de la República Francesa en Montmirail, cerca de París.
Si bien Sarkozy ha recordado al pueblo mexicano "la amistad del pueblo francés, la admiración por su civilización y la voluntad de compartir valores comunes", el presidente no oculta que la situación de Cassez en territorio mexicano puede provocar una grave fractura en las relaciones políticas y económicas entre Francia y México.
Desde el penal Santa Martha Acatitla y en una entrevista con la agencia de noticias francesa AFP, Florence Cassez exhortó a que su caso sea tema de discusión en eventos como el Año de México en Francia que se celebra este 2011.
La posibilidad de que el Año de México en Francia sea cancelado por las tensiones diplomáticas entre los dos países, ha sido planteada ya por el embajador de México en Francia, Carlos De Icaza, quien dijo ayer que su país estaba "dispuesto" a participar en esos eventos, pero solo si el gobierno francés los desvinculaba del caso Cassez.
La beligerante postura de Francia y del presidente Sarkozy en el caso Cassez revela hasta qué punto el país europeo privilegia la protección de sus nacionales retenidos en países extranjeros por sobre las relaciones diplomáticas y comerciales entre los Estados.




