El acto, que fue organizado como parte de las celebraciones oficiales por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, comenzó con la proyección de un documental sobre la vida de Eva Duarte de Perón.
Entre las mujeres distinguidas, sobresalieron -según dice la información de prensa de la Vicegobernación- la esposa del señor Vicegobernador, escribana Marisa Dalila Yudi, la senadora nacional Sonia Margarita Escudero Cirer y la jueza de la Corte de Justicia de Salta María Cristina Garros Martínez.
También fueron distinguidas otras mujeres, "representantes del área de salud, educación, cultura que llevan adelante distintas tareas solidarias a favor de la comunidad".
“Es un momento muy grato compartir con todas las mujeres destacadas de la sociedad”, afirmó en su discurso la escribana Yudi, al tiempo que destacó la labor de la mujer “en este momento difícil que nos toca vivir”, ya sea desde los comedores escolares, la escuela, el hogar o el trabajo “por el engrandecimiento de la familia, la Provincia y el país”.
La esposa del vicegobernador dijo sentirse conmovida por la lucha encarada por aquellas mujeres con esposos o hijos enfermos, o de aquellas que actúan en procura de justicia y de las que con esperanza, fe y fortaleza enfrentan el flagelo de las drogas.
'Ví que brillaba una luz en la noche estrellada...'
Así, como una luz en la noche estrellada, brilló la esposa del Vicegobernador, recordando los primeros versos de la antigua y famosa canción 'Dalila', que inspiró su segundo nombre.Acostumbrados estábamos los salteños a las oscilantes apariciones y desapariciones de la Primera Dama de la Provincia, para que en una noche mágica nos sorprendiéramos gratamente con la irrupción en el firmamento de la estrella de la Segunda Dama, que cautivó a sus seguidores con un nuevo look (un peinado estupendo) y un discurso sobrio, plagado de sensibilidad y de sentido común.
Por ahora, nada hace pensar que la escribana Yudi, aplicada profesional y madre ejemplar, intente dar el salto a la política más explícita y disputarle centímetros en las revistas y píxeles en las web a su homóloga, la señora del Gobernador de la Provincia, que a pesar de sus frecuentes eclipses y de esa actitud tan suya de deshojar continuamente la margarita, parece bien decidida a incursionar en los asuntos públicos.
Hay que reconocer que las dos derrochan simpatía por doquier y no escatiman sonrisas para regalar al soberano; pero como nada es totalmente justo en esta vida, advertimos que la señora del Gobernador no sólo regala sonrisas y caricias a los más pequeños, sino que llega a los lugares que visita, cual Melchor, con sus alforjas cargadas de 'freebies'.
La señora de Zottos, por el momento, y hasta que aparezcan sus recursos propios, sólo reparte finura y estilo, porque el partido que preside su marido, con las paupérrimas perspectivas electorales que atisba en el horizonte, no anda sobrado de electrodomésticos, cortadoras de césped o computadoras con las que emular la gesta redistributiva de Eva Perón.
Pero la más notable entre todas las diferencias, es que mientras la señora de Zottos habla "a los que sufren", a la del Gobernador parece que no se le cae de la boca la dichosa palabra 'inclusión' que, según los que saben, debería inscribirse con letras de fuego en la tranquera de entrada del Potrero de Linares, así como de Auschwitz cuelga aquello de "Arbeit Macht Frei".
Tanto la Primera como la Segunda Dama de la Provincia, jóvenes y vitales, toman el relevo del estilo algo rígido y faraónico (en el sentido más egipcio del término) de la que fue imagen femenina durante doce años de gobierno.
Los salteños celebran esta sintonía de la política con los tiempos que se viven.
