El ministro de Educación de la Nación, señor Alberto Sileoni (a partir de ahora, conocido como 'el cholo' Sileoni), ha asegurado que los partidos del Mundial de Fútbol que dispute la Selección Argentina, se podrán ver por televisión en las escuelas, donde los alumnos abordarán contenidos relacionados con la sociedad, la historia y la geografía.
Como no es cuestión de embrutecer más a nuestra juventud con el fútbol, el ministro consideró que ver los partidos en las escuelas "tendrá un gran efecto pedagógico", aunque no aclaró si los contenidos de "sociedad" estarán relacionados con la Real Sociedad de San Sebastián; los de historia estarán referidos al glorioso pasado de Boca Juniors (porque del presente ni hablemos), y los de geografía incluirán el estudio geomorfológico del barrio de Rosario en donde nació Lionel Messi.
Le faltó decir a Sileoni que los contenidos jurídicos de la enseñanza consistirán en la explicación detallada de la ley del offside.
Lo más estimulante de las declaraciones del Ministro, es que el gobierno argentino ya tiene listo "el material para trabajar lo social, lo histórico y lo geográfico", y que ese material pedagógico fue elaborado por la Asociación del Fútbol Argentino, es decir, por eminencias grises de la talla de Maradona, Mancuso y en Negro Enrique, un trío que -aun juntos- no llegan a sumar ni el sexto grado.
Sileoni consideró también que el Mundial "es una fiesta que hay que compartir con los pares".
Expertos en psicología del deporte han aclarado que lo que el Ministro ha querido decir es "con los pares en la garganta", ya que se supone que la debilidad defensiva del conjunto de Maradona mantendrá en vilo a toda la población.
Paradójicamente, Sileoni considera que "ver el partido en la escuela significa dos horas de clases menos, y no ir a la escuela es perder seis horas".
Es extraño, porque si durante el partido no se dictarán clases, ¿en qué momento entonces se supone que se impartirán los contenidos pedagógicos diseñados por el gabinete de 'expertos' de la AFA?
Sería más lógico perder seis horas de clase que obligar a los alumnos a soportar ocho horas lectivas de contenidos preparados no por especialistas en ciencias sociales sino por señores expertos en darle patadas a una pelota.
Es improbable, pues, que los contenidos pedagógicos ideados por Sileoni se impartan en el mismo momento en que se jueguen los partidos, pues es de imaginar que si a algún profesor se le ocurre desarrollar un "contenido social" justo cuando Messi se dispone a patear un penal, el profesor se expone a perecer víctima de los tizazos de sus alumnos.
Tampoco es razonable pensar que será durante el entretiempo del partido, pues todo el mundo sabe -y los estudiantes mejor que nadie- que el entretiempo es el momento ideal para acordarse de la mamá del árbitro y de toda su parentela.







