jueves, 24. mayo 2012

Ultima actualizacion:25 feb 15:40 UTC

Usted esta en: Sociedad Crítica social Salta, sorprendida por el hallazgo de U-cumares
Share to Facebook Share to Twitter Share to Myspace Share to Google 

Cialis Online

Salta, sorprendida por el hallazgo de U-cumares

Correo electrónico Imprimir PDF
Ucumar U ampliar
Sólo hasta ayer los salteños no comprendían muy bien el por qué de la aparición de ciertas 'bocas de expendio políticas' bautizadas con el enigmático nombre de U.

Para desconsuelo de los amantes del cine erótico prohibido durante los años de la dictadura, la historia de los U de Salta carece en absoluto del encanto, del magnetismo y de la refinada perversión de la Historia de O, la tórrida película protagonizada en 1975 por la inolvidable Corinne Clery.

Lejos del glamour del cine, en Salta proliferan hoy los 'renovadores U', los 'radicales U' y otros grupos 'U' que, al parecer, no han caído en cuenta de que, desde siempre en nuestra región, la quinta vocal ha sido empleada en solitario para hacer inequívocas referencias a las partes sexuales femeninas.

Sin embargo, la creencia popular relaciona la súbita aparición de pequeñas parroquias U con el arrastre político, mediático e intelectual del Gobernador de Salta, don Juan U-rtubey (Oor-2-bay o, mejor, Ur-too-bay).

Así pues, los seguidores del Gobernador de Salta se llamarían U como un reflejo de imitación de los seguidores del expresidente Kirchner y de su esposa, que se llaman a sí mismos simplemente K, por la primera letra del apellido de este ilustre descendiente de pioneros suizos.

Pero los U de Salta no sólo adolecen del glamour del cine o del encanto de los K, sino que su propia denominación invita al abucheo: más que 'u', algunos merecerían llamarse '¡uuuuuuhhhhh!'

Algunos son tan feos y bestiales, que parecen llevar la U en homenaje a ese ser mitológico sin alma de forma humanoide que se oculta en nuestros montes. No nos referimos a Urtubey, por supuesto, sino al Ucumar, aquella abominable criatura que frecuentemente es confundida por periodistas sin formación con los monos caí o monos capuchinos que habitan nuestros cerros más profundos.

Estos antiestéticos impostores (nos referimos a los U, no a los monos) no sólo están insuflando nueva vida a la vieja y casi moribunda leyenda del ucumar, sino que, al hacerlo, están dejando en muy mala posición a don Urtubey, que allí por donde va presume de su belleza de efebo en ciernes, hasta el punto de que, al lado de él, la bella O de la película de Just Jaeckin queda reducida hoy a la estatura de un espectro.

Algunos U, finalmente, han caído tan bajo que, en sus casos, la U no designa las magnas alturas de Urtubey ni los oscuros misterios del horrible ucumar, sino que evoca la simple pero -aun así- fascinante anatomía del 'upiti'.

Con tanta algarabía igualitaria que flota en el ambiente, creemos que las ingeniosas mentes del merchandising político deberían inventar otra denominación para los seguidores de Ur-2-bay, distinta de la equívoca 'U'.

Podrían llamarse los 'bays' (como gays, pero con b). Al fin y al cabo, también los U desean amarse los unos a los otros sin que la policía se los impida; al fin y al cabo muchos de ellos también tienen una bandera multicolor por emblema; al fin y al cabo los U también convocan casi a diario a marchas del "orgullo bay".
eXTReMe Tracker