Salta Noticias

domingo, 12. febrero 2012

Ultima actualizacion:12 feb 09:41 UTC

You are here Sociedad Crítica social Pequeñas cofradías fúnebres de Salta

Cialis Online

Pequeñas cofradías fúnebres de Salta

Correo electrónico Imprimir PDF
Amigos para siempre ampliar
Contrariamente a lo que se piensa, la gente no sólo acumula amigos y 'fans' imaginarios en Facebook o seguidores (followers) en el Twitter, sino que inexplicablemente siente la necesidad de seguir practicando esa antigüedad que se conoce como la amistad analógica o cara a cara.

Las costumbres han evolucionado en Salta de tal modo, que lo que en los años sesenta y setenta eran grandes sectas políticas o religiosas (o de ambas cosas) son ahora pequeñas cofradías, normalmente gastronómicas, pero también vertebradas alrededor de otros intereses como la música, la cultura, las manualidades o el sexo.

Son círculos muy cerrados pero que al mismo tiempo convocan a personas con un gran apetito de movilidad entre diferentes grupos, igualmente cerrados, pero al fin y al cabo móviles.

De tan cerrados que son, algunos son casi clandestinos. Es difícil, para el que no pertenece a alguno de ellos, enterarse de su existencia, saber quiénes acuden a las citas, dónde se reúnen o qué objetivos persiguen.

En este aspecto hay una diferencia enorme entre las sectas políticas o religiosas de las décadas pasadas, porque en aquellas épocas funcionaba con gran eficacia otra secta, la de los "servicios", que estaba perfectamente entrenada para saber al dedillo los movimientos de los que se convocaban secretamente para conspirar contra el gobierno de turno o para rezarle a monseñor Lefevre.

Ahora, de no ser por las esquelas fúnebres de los diarios, nadie se enteraría de que existen "el grupo del pespunte", "el club del gourmet", "la mesa de la noche de los jueves", "los asados de solteros de los viernes", "el grupo de la escopeta de los lunes", "la cofradía literaria Juana Manuela de los miércoles", "las chicas del Pink House de todos los días", "el grupo de sandw 25", "el grupo de la torta alemana de los martes", "el grupo de loba de la Sirio-Libanesa", "la sororidad de la recién separadas", "el grupo 'culito firme' del gimnasio", "el grupo del bombón suizo de los domingos", "la señoras de la canasta de la casa de Mechita", "el grupo del intercambio de parejas de los sábados" o "el grupo de jardineras pura pala y carretilla".

Es sorprendente enterarse de la cantidad de gente que compone estos grupos y de lo piadosos que son sus integrantes. La muerte de sólo uno de ellos es como la muerte de todos, a juzgar por la emoción transida con que expresan su dolor por la pérdida de "uno de los suyos", que excede con creces el dolor normal que las personas normales sienten por la ausencia de un ser querido.

El grupo se cimenta en amistades sólidas, abrumadoramente duraderas, infinitamente solidarias y ferozmente enemigas del exterior hostil y desavenido.

¡Guay con que alguien se meta con uno de ellos! Porque el agresor se arriesga a ser picado por todo el enjambre de avispas enfurecidas.

Tal vez lo más importante sea descubrir que el verdadero poder político de Salta reside en estos grupos, y no en los partidos políticos, en los empresarios, en la Legislatura, en el gobierno o en los grupos de interés. El poder más prístino y más intenso anida en las pequeñas cofradías, que no tienen ideología fija, aunque muchos de ellos todavía arrastran pesadas cadenas clericales, hasta el punto de que en su videoteca hay horrendas películas sobre el aborto y, en lugar de cintas de Stanley Kubrik hay discursos completos de San Josemaría, el santo de Barbastro.

Pudientes, magnánimos, espléndidos, trastornados pero felices, casi todos estos grupos se reúnen en fastuosas residencias, algunas de ellas equipadas con cerro artificial propio para evitar exponerse a las miradas indiscretas. Son excelentes gourmets, conversadores infatigables y grandes expertos en vides y en las artes vinícolas, lo que ya constituye un avance frente a los borrachines de las décadas anteriores.

Pero tienen el pequeño defecto de que se mueren, como todos los que habitamos este valle de lágrimas. Pero la diferencia está en las lágrimas precisamente, porque los integrantes de estas nuevas sectas se destacan por sus kilométricas esquelas y por su exaltación de la figura del fallecido, más allá de cualquier razonabilidad.

Si ese diputado que dice defender a la familia se diera cuenta de que no es el 'matrimonio gay' el que amenaza el futuro de la vieja institución familiar como célula fundante de la sociedad, sino estas sectas amorfas, materialistas, generadoras de lazos sicilianos, algunas de ellas sexualmente desordenadas y promiscuas, algunas sin otra religión que el dinero, la maledicencia y la figuración, esta es la hora que el diputado no vacilaría en lanzar a sus amarillas huestes fundamentalistas a perseguir a estos grupos 'disgregadores' que, para bien y mal, constituyen ahora la base del nuevo tejido social salteño.
eXTReMe Tracker