La redacción de esta noticia deja perplejo a los lectores, pues da a entender que el organismo encargado de la recaudación de los impuestos provinciales no tiene la menor idea de cómo funcionan las leyes que debe aplicar y que tampoco tiene muy claros cuáles son sus verdaderos objetivos.
Sorprendentemente, la noticia dice que los inspectores de rentas y los policías realizaron el pasado sábado un operativo en "donde se notificó y dejó constancia de la ley (la 7.700) a 9 locadores y a 22 feriantes (locatarios)".
Resulta sorprendente esta actuación, insistimos, por cuanto las leyes, por su naturaleza de normas generales y abstractas, ni se "notifican" a los interesados, ni se "deja constancia" de ellas, ante nadie. Es deber de los ciudadanos cumplir con las leyes, sin necesidad de que autoridad alguna se las notifique o de que se deje constancia de ellas. Basta con que sean publicadas por el poder que las promulga y que llegue la fecha prevista en las propias leyes para su entrada en vigor.
Es realmente absurdo que la la Dirección de Rentas y la Policía se dediquen a notificar leyes de la Provincia como si fuesen oficiales de justicia entregando cédulas a los particulares.
Desde luego, otra cosa bien diferente es realizar una tarea de divulgación de las regulaciones de una nueva ley, para favorecer su mejor cumplimiento por los obligados, para evitar sanciones o para simplemente concienciar a los ciudadanos. Pero divulgar es muy diferente a notificar y a dejar constancia.
Las palabras del señor Dorigato
Las palabras que han sido puestas en boca del señor Diego Dorigato, funcionario del gobierno, no pueden ser más desafortunadas y absurdas. Dicen que el señor Dorigato dijo: “'deben tener en cuenta (los feriantes) que regularizar su situación impositiva no los habilita para comercializar mercadería ilegal', al tiempo que remarcó dos cuestiones: regularizar la inscripción y ofrecer mercadería de dudosa procedencia”.Realmente estaría bueno que el señor Dorigato y sus inspectores anduvieran por los barrios bajos de la ciudad inscribiendo a los feriantes en los diferentes impuestos para después autorizarlos a comprar y vender "mercadería ilegal". Es más que obvio que nadie, ni el que paga impuestos ni el que no los paga, puede dedicarse a actividades que están fuera de la ley.
Pero, ¿cuál es el objetivo de la Dirección General de Rentas? ¿Luchar contra la evasión impositiva? ¿Recaudar más? o ¿impedir la venta de mercadería ilegal?
La autoridad debería aclarar estos extremos, porque unos objetivos colisionan con otros. O bien de lo que se trata es de descargar todo el poder impositivo del Estado sobre los cuantiosos ingresos económicos que obtienen las ferias americanas que venden "mercadería ilegal", o bien lo que se busca es acabar definitivamente con esta venta ilegal, lo cual -lógicamente- matará a la gallina de los huevos de oro (fiscalmente hablando); es decir, acabará con el negocio de las ferias y luego no habrá a quien cobrarle los impuestos.
Absurdas son, en definitiva, las palabras del señor Dorigato por cuanto si la mercadería es "ilegal" o se la califica de este modo, su procedencia, más que dudosa, ha de ser meridianamente clara y cierta.
Veamos: si se tratara de ropa robada, por ejemplo, la venta sería ilegal, pero su procedencia no sería dudosa, porque se trata del producto de un delito, de un robo. Si se tratara de mercancía ingresada ilegalmente al país, sin cumplir con normas sanitarias o aduaneras, su venta sería igualmente ilegal, pero en este caso por ser el producto de otro hecho nada dudoso como es el contrabando.
Obsérvese finalmente la fotografía con la que el gobierno ha ilustrado la noticia del "operativo".
Las precarias condiciones de las viviendas que ocupan los feriantes "notificados de la ley" anuncian que la lucha contra este tipo de comercio informal será cruel y será mucha. Aunque la realidad puede ser muy distinta, la foto escogida transmite la impresión de que la Dirección General de Rentas ahora mismo está dirigiendo toda su pesada artillería contra gente de la más humilde condición.
Quizá no sea ésta la mejor forma de acabar con el fraude fiscal en las ferias americanas de Salta.







