La familia Cabral del barrio Castañares ha puesto el grito en el cielo al enterarse que un periódico de nuestro medio ha bautizado con el nombre de "cabralito" a la criatura fabulosa que, según la leyenda popular, habita en las profundidades del dique de Cabra Corral y que de vez en cuando asoma su descomunal cabeza para asombro de los pescadores.
"Cabralito" es, en realidad, el sexto hijo varón de la familia de barrio Castañares. El joven responde a ese cariñoso apelativo desde su más temprana infancia. Sin embargo, según refiere su madre, de un tiempo a esta parte los vecinos han comenzado a llamarlo "monstruo", reptil, "cabezón" y hasta "plesiosaurio", lo que le estaría provocando al adolescente un fuerte trauma unido a una profunda crisis de identidad.
La familia Cabral propone entonces llamar "corralito" al monstruo de Cabra Corral, a modo de homenaje -dicen también- a la impopular medida de castración financiera que aceleró en 2001 el derrocamiento del presidente De la Rúa.
A raíz de las marcadas analogías entre el "monstruo" lacustre salteño y el más famoso del Lago Ness -cariñosamente apodado Nessie- algunos han propuesto el nombre de "Cabrie" para el ofidio vernáculo.
Teniendo en cuenta también que nuestro "Cabra Corral" se traduce en inglés como "Goat Farmyard", biólogos anglófilos, admiradores del monstruo del Lago Ness, han propuesto el nombre de "Goatie".
Expertos en comunicación consultados por este medio, coinciden en señalar que la historia del "monstruo" del dique Cabra corral, al que se ha descrito como una especie de varano de Komodo algo desnutrido, no es más que una clásica "serpiente de verano".
En la Wikipedia puede leerse el siguiente concepto: Serpiente de verano es una expresión que se refiere a las noticias irrelevantes o increíbles que publican los diarios para llenar sus páginas durante las vacaciones de verano, cuando la mayor parte de la sociedad está de vacaciones y no se producen sucesos o noticias relevantes. Según el periodista Javier Ortiz, el término podría provenir de Nessie, el mítico monstruo del lago Ness, «al que se hacía reaparecer a capones todos los agostos para que los diarios tuvieran algo de lo que hablar».
Los mismos expertos han manifestado su extrañeza por el hecho de que la prodigiosa imaginación periodística relacionada con el presunto monstruo no guarda proporción con la pobre imaginación a la hora de elegir un nombre para la fabulosa bestia.
Algunos buzos tácticos, conocedores de las profundidades del dique y de sus ancestrales habitantes, dicen que el nombre más adecuado para bautizar al monstruo debería salir de un sorteo entre las carátulas de ciertas causas penales que se tramitan en los Juzgados Federales de Salta. Por algo debe ser.




