Gobierno
Curiosa situación es la que se ha planteado en la Secretaría de Abordaje Territorial de Salta, después de que su titular, Francisco Marinaro Rodó, saliera a los medios de comunicación a responder a una manifestación realizada por miembros de la llamada Corriente Clasista y Combativa (CCC) que reivindicaban la posibilidad de distribuir -ellos también- los "bienes y servicios" que forman parte de la ayuda estatal a los pobres de Salta. En su respuesta, el secretario Marinaro afirma, de modo categórico, que "desde este organismo (se refiere a la SAT) no se aceptará el intermediarismo político para la ayuda social que otorga el Estado provincial". Francisco Marinaro Rodó, a la derechaDebió ser más preciso el secretario y decir que la secretaría a su cargo no tolerará "ningún intermediarismo político más que el suyo propio", para distribuir la ayuda social que otorga el Estado Provincial.

Tal como han sido formuladas, las declaraciones del secretario de Abordaje Territorial transmiten la idea de que él pretende ser el único "intermediario político" en la ayuda a los pobres y que en sus planes no entra compartir el monopolio con nadie, especialmente con los miembros de la Corriente Clasista y Combativa.

Es lamentable, aunque no sorprendente, que este funcionario vuelva a reivindicarse por encima de la política y de sus reglas. No es posible, más que a título de anécdota, que un alto cargo del Estado como este diga que lo suyo no es hacer política con los recursos públicos de los que dispone. El señor Marinaro -que no es Louis XIV y, por tanto, no encarna al Estado- hace política como todo aquel que recibe un sueldo para dedicarse a ello, y hace también política partidaria, lo mismo de la CCC, sólo que con un carnet del gobierno (antes romerista, hoy de Urtubey).

Marinaro es tan intermediario político de la ayuda social a los pobres como cualquier agente, público o privado, que desee dedicarse a la misma actividad, es decir, recibir unos determinados recursos por un lado y distribuirlos, en forma de dádivas, por el otro. No existe ninguna constancia documental de que la Secretaría de Abordaje Territorial, uno de cuyos "programas" consiste en distribuir gallinas batarazas vivas para su cría domiciliaria, ayude a las personas necesitadas en base a derechos reconocidos y declarados con equidad y transparencia.

Son saludables, aunque no admisibles, las declaraciones de este funcionario en el sentido de que "durante años, los intermediarios políticos vivieron de la necesidad de la gente". Hubieran sido admisibles si el mismo funcionario reconociera que él también, como intermediario político, vive -y no precisamente mal, por lo visto- de "la necesidad de la gente".
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