El diputado nacional por Salta, Alfredo Olmedo, ha sembrado un mar de dudas acerca de su visión de las relaciones afectivas entre las personas, al declarar en una entrevista de radio que "peor sería que salga con un hombre".
La dudosa frase de Olmedo fue vertida en una entrevista que el diputado concedió a la radio FM Profesional de Salta y fue como respuesta a una no menos cuestionable pregunta de un periodista que inquirió al diputado sobre si le parecían bien las críticas que estaba recibiendo por "salir con una mujer así", en referencia a la relación entablada por Olmedo con la actriz, presentadora y bailarina argentina Rocío Marengo.
Es sabido que el adverbio "peor" significa "más mal, o de manera todavía más contraria a lo bueno o a lo conveniente".
Por lo tanto, la frase del diputado -interpretada en su literalidad- viene a decir que le parece mal salir con Marengo, aunque peor (o más malo) sería salir con "un hombre".
Sólo el diputado sabe por qué considera no muy bueno salir con Marengo.
Desde el famoso sketch del Manosanta con la Brodsky, no se conocía que un Olmedo cargado tuviese sus más y sus menos con una rubia mediática y espectacular.
Y si lo anterior no ha quedado demasiado claro, no se puede decir lo mismo de la evidente conclusión de que el señor Olmedo considera malo (o muy malo) salir con un hombre. O, para ser más precisos, que un hombre como él salga con otro hombre.
Tal vez lo que Olmedo considera malo sea el simple hecho de salir (sea con una mujer, sea con un hombre). Quizá el diputado salteño piense que siempre es mejor entrar que salir, y en tal caso habría que preguntarle si sigue pensando que entrar con un hombre es tan malo como salir con él.
Otra cosa que parece quedar clara, es que el salvador de la infancia y de la juventud argentina sigue firme en su propósito de construir un futuro luminoso para las nuevas generaciones, sembrando el porvenir de los nuestros con granitos de moral.
Ya antes el diputado había dejado bien claro que a nuestra juventud hay que alejarla de la vagancia, de las drogas y de la indisciplina, pero no con educación sino a palo seco. Ahora también transmite el mensaje ejemplar de que hay que huir de la homosexualidad.
La homofobia era la única figurita que le faltaba al diputado Olmedo para llenar el álbum de la intolerencia hacia el diferente.
El problema es que la historia reciente de nuestra política está plagada de este tipo de "duros" que, a la hora de la verdad, suelen darnos muchas sorpresas, para algunos agradables, para otros muy desagradables. Muchos de estos "duros" eligieron en su momento salir con mujeres despampanantes para cubrir su flanco más débil.
Como el Manosanta, Olmedo (Alfredo) se debe estar diciendo por estas horas: "Y... si no me tienen fe..."







