lunes, 06. septiembre 2010

Ultima actualizacion: 6 sep 20:22 UTC

Usted esta en: Política Gobierno ¿Quién puede echar a Urtubey?

¿Quién puede echar a Urtubey?

Correo electrónico Imprimir PDF
Urtubey
El Gobernador de Salta ha cumplido con su designio de cargarse a la directora del SAMEC, por el supuesto genocidio que esta señora habría cometido al enviar la ambulancia que había solicitado el Gobernador en persona, en catorce largos y tediosos minutos.

Seguramente se trata de los catorce minutos más caros de la historia de Salta, por lo menos en términos laborales y políticos.

Es probable que la directora del SAMEC se hubiera ganado a pulso su destitución, ya que es un secreto a voces en Salta que las ambulancias oficiales sólo hacen sonar la sirena y rompen la estacionalidad del tráfico urbano cuando "se les enfría la pizza" y no cuando desde la base le anuncian por radio la declaración de una "emergencia coronaria".

El caso demuestra que el Gobernador gobierna (algo que estaba -sólo hasta ayer- en seria duda) y demuestra también que el hombre es capaz de echar a cualquiera de sus subordinados cuando se equivocan o cuando no cumplen con su deber, con la misma naturalidad con que realiza con sus funciones corporales.

Esto no debería preocupar demasiado a los ciudadanos, porque en el fondo al Gobernador le pagan para eso: para poner y sacar gente siguiendo su despótica voluntad.

Pocos reparan en que Urtubey, como cualquier ser humano, comete también errores (algunos imperdonables) y resuelve asuntos urgentes (cuando los resuelve) en tiempos que exceden los catorce eternos y fatídicos minutos de la ambulancia que costó el cargo a la directora del SAMEC.

Urtubey despide a una funcionaria porque una ambulancia llega en 14 minutos, pero él declara estados de emergencia bananeros, que duran bastante más de 14 minutos y que no resuelven nada, sin que nadie le pida cuentas por ello.

Y si esto es así ¿quién puede echar como perro al Gobernador de su cargo, como hizo él con la infeliz directora?

La Constitución dice que puede hacerlo la Legislatura en juicio político, pero es sabido que Urtubey cuenta allí con una cantidad de amigos y compinches que, mientras le soban el lomo, le pondrán a buen recaudo de cualquier intento de "correrlo". Amigos y compinches con los que, al parecer, no contaba la doctora Brokowsky y que le hubieran protegido de una destitución más que segura.

Lo mejor del asunto es que el despido exprés de la ya ex jefa del SAMEC no asegura, ni por asomo, que las ambulancias llegarán más pronto a sus destinos. Se trata, pues, de un gesto "para la galería", el gesto de un general sediendo de sangre empeñado en demostrar a la tropa que es capaz de saltarle a la yugular incluso a los oficiales de su estado mayor. Ésto es ser macho y no pamplinas.

El Gobernador de Salta es una máquina de cometer errores: necesita, como es sabido, de la ayuda de tres o cuatro personas para subirse a un caballo (incluida la ayuda del propio caballo) pero se muestra como un ser implacable, como un emperador romano aburrido, cuando las circunstancias aconsejan perdonar indulgente y republicanamente los errores ajenos.
eXTReMe Tracker