miércoles, 23. mayo 2012

Ultima actualizacion:25 feb 15:40 UTC

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Las lacras de la Salta oficial

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En mi anterior columna aludí al desarrollo que Salta experimenta en algunas de sus facetas culturales y productivas. Pero este progreso no cuenta con el suficiente estímulo público y, en ocasiones, se logra a pesar de los escollos que pone el Estado.

La extraordinaria dimensión que en Salta tienen la economía sumergida y el trabajo en negro expresan aquella inadecuación a las exigencias del progreso, aunque el acostumbramiento que producen la negligencia y la ineficiencia impida a muchos ver la realidad.

Además, conviene recordarlo, la lentitud, la vocación por lo contemplativo, la paciencia, la resignación y una cierta desgana forman parte de nuestra antigua identidad provinciana.

Pese a la propaganda, el Gobierno no logra modernizar la Administración Pública Provincial que sigue anclada en normas y rutinas del pasado, sin que la incorporación de la informática (parcial e insuficiente), ponga remedio a aquellos males.

Horarios inadecuados, personal insuficientemente capacitado, reglas oscuras, ventanillas múltiples, morosidad, ausencia de estadísticas, superposición de trámites, encarecen los costos, frenan el desarrollo e incentivan la economía y el empleo informales, además de perjudicar a los simples ciudadanos que deben dialogar con la Administración.

El “vas tener que volver mañana mamita” (o “papá”, según sea la apreciación que el empleado haga de su condición sexual), es la frase más escuchada en las ventanillas administrativas.

Son inútiles las precauciones que tomen los ciudadanos: siempre faltará algo. Un certificado; una estampilla que le reclaman en Belgrano al 1300 y que sólo se consigue en España al 500; la firma de un funcionario que viene a las 12.

Si usted, por ejemplo, tiene que renovar un simple registro administrativo, debe presentar 5 fotocopias, 4 estampillas, 3 certificados, 2 notas, y esperar una semana que se transforman en 10 días. Eso, sin contar con que uno de tales certificados (el emitido por un Contador Público), debe ser re-certificado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, previo pago del elevado arancel.

Da igual que su trámite se refiera a un contrato millonario, o a uno de esos falsos contratos de locación que esconden una relación laboral.

Sería deseable, por ejemplo, que la Provincia coordinara trámites con la Administración Nacional y con los Municipios; que simplificara trámites en función de la magnitud o importancia del contrato; que creara una suerte de monotributo único provincial y municipal; que las ventanillas estuvieran habilitadas para certificar fotocopias; que alguien estudiara los formularios para simplificarlos; que se reformara la ley para imponer el silencio positivo; el las reglas reemplazaran a la discrecionalidad.

Las lacras de ineficiencia, oscuridad, ineptitud, falta de preparación del personal e inadecuación de las herramientas administrativas y policiales, han quedado además de manifiesto, de manera trágica y desesperante, en la investigación del crimen perpretado recientemente en el área de San Lorenzo. Desde la alta dirección del Estado Provincial, hasta el personal policial sin graduación, pasando por magistrados judiciales, peritos, forenses y portavoces, todo huele a improvisación, falta de profesionalismo, superficialidad. En más de un aspecto, estamos -lamentablemente- en manos de novatos presuntuosos.

En fin, que faltan siglos para hacer realidad la esperanza. Lo sugiero, aun a riesgo de que el señor Gobernador -que piensa que mientras quede algo pendiente será imprescindible su reelección- encuentre nuevos argumentos para eternizarse en el poder.

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