Una espontánea reacción popular reclama la asunción de responsabilidades políticas en Salta
- Martes 17 de Julio de 2012 - 12:01:10 h
- Por Redacción Iruya.com
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La conmoción producida ayer en Salta y buena parte del país tras conocerse la noticia del hallazgo de los cuerpos sin vida de Yanina Nüesch y Luján Peñalva tuvo dos escenarios diferentes: las redes sociales y la Plaza 9 de Julio.
Si en las primeras era palpable el creciente nivel de indignación por el triste desenlace de la historia de las dos adolescentes reportadas como perdidas durante la mañana del sábado 14 de julio, así como evidente también la "retirada estratégica" de los twitteros que con más entusiasmo corean habitualmente consignas en favor del gobierno de Salta, en la calle la reacción fue prácticamente inmediata y estuvo presidida por las mismas emociones: indignación y sentimientos de injusticia e inseguridad.
Unas sesenta personas se manifestaron gritando consignas y exigiendo que el gobierno asuma responsabilidades políticas en forma de renuncias.
Algunos pedían "la renuncia de Urtubey y la de todo su gabinete", sin reparar que la dimisión del primero supone automáticamente la desintegración del segundo.
Otros, recordaban la triste coincidencia del hallazgo de los cadáveres de Nüesch y Peñalva con el de Bouvier y Moumni, ocurrido el 19 de julio de 2011.
Los más indignados apuntaban sus dardos contra el inexperto Ministro de Seguridad provincial, un joven funcionario que parece convencido de que su rictus solemne es más que suficiente para dirigir una fuerza policial anarquizada y ensombrecida por oscuros episodios, y seguro también de que su circunspección, por sí sola, es garantía de seguridad para todos los salteños.
Mientras la indignación se hacía sentir en las calles del centro, el gobernador Urtubey, que hace solo unos días presumía de que "Salta no necesita la ayuda de nadie", salía presuroso a dar noticia del suceso sin que -como ya sucediera hace un año- ensayara la más mínima y superficial autocrítica.
Al contrario, con aires y tono de marcada suficiencia (casi sonriendo) el mandatario respondió a un periodista que "Salta es la provincia con menor índice de criminalidad del país".
Si en las primeras era palpable el creciente nivel de indignación por el triste desenlace de la historia de las dos adolescentes reportadas como perdidas durante la mañana del sábado 14 de julio, así como evidente también la "retirada estratégica" de los twitteros que con más entusiasmo corean habitualmente consignas en favor del gobierno de Salta, en la calle la reacción fue prácticamente inmediata y estuvo presidida por las mismas emociones: indignación y sentimientos de injusticia e inseguridad.
Unas sesenta personas se manifestaron gritando consignas y exigiendo que el gobierno asuma responsabilidades políticas en forma de renuncias.
Algunos pedían "la renuncia de Urtubey y la de todo su gabinete", sin reparar que la dimisión del primero supone automáticamente la desintegración del segundo.
Otros, recordaban la triste coincidencia del hallazgo de los cadáveres de Nüesch y Peñalva con el de Bouvier y Moumni, ocurrido el 19 de julio de 2011.
Los más indignados apuntaban sus dardos contra el inexperto Ministro de Seguridad provincial, un joven funcionario que parece convencido de que su rictus solemne es más que suficiente para dirigir una fuerza policial anarquizada y ensombrecida por oscuros episodios, y seguro también de que su circunspección, por sí sola, es garantía de seguridad para todos los salteños.
Mientras la indignación se hacía sentir en las calles del centro, el gobernador Urtubey, que hace solo unos días presumía de que "Salta no necesita la ayuda de nadie", salía presuroso a dar noticia del suceso sin que -como ya sucediera hace un año- ensayara la más mínima y superficial autocrítica.
Al contrario, con aires y tono de marcada suficiencia (casi sonriendo) el mandatario respondió a un periodista que "Salta es la provincia con menor índice de criminalidad del país".


