La Primera Dama de Salta reaparece en Metán honrando a la Virgen de las Nieves
- Lunes 06 de Agosto de 2012 - 08:37:06 h
- Por Redacción Iruya.com
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Pocas horas después de que el hermano mayor del Gobernador de Salta (el Reparador Histórico) calificara como un "acto de fe" la entrega de cascos de protección a unos albañiles municipales de Urundel, el mandatario salteño, en compañía de su esposa, concretó un verdadero "acto de fe" al acudir a las festividades de la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad de Metán y de los metanenses.
Al parecer, rige en la familia Urtubey una concepción dual de la fe, influida probablemente por la profesión notarial de la fundadora del clan, que en ejercicio de su encomienda pública acostumbra también concretar "actos de fe", pero de fe pública; es decir, de aquella que genera una presunción de autenticidad iuris tantum.
A diferencia de su hermano en Urundel, el Gobernador concretó en Metán un acto directamente relacionado con la primera de las tres virtudes teologales.
Un acto considerado como necesario e impostergable por los expertos en imagen que lo asesoran, sobre todo después de que muchos de los funcionarios de primera línea que conforman su estado mayor fueran vistos (y, en algún caso, sorprendidos) masticando coca y regurgitando chicha en los cultos ofrecidos durante la semana pasada a la Pachamama.
También fue auspicioso el regreso a la escena pública de la Primera Dama provincial, quien a mediados de junio pasado recibió veladas críticas al dejar a su marido asistir solo a la festividad de Corpus Christi mientras ellas oficiaba de jurado en uno de los tantos concursos de la empanada que se celebran en la ciudad de Salta.
No es casual que la Primera Dama reaparezca en Metán y en la festividad de las Nieves, pues de allí provienen sus ancestros y el nombre de la Virgen es también el nombre de una ilustre tía abuela suya, doña Nieves María Ernestina.
Otro de los aciertos seguramente atribuible a los expertos de imagen es la indumentaria del Gobernador, que por un momento renunció al chalequito artesanal de lana de llama y punto torcido para enfundarse una sobria chaqueta azul marino y de corte turinés, más acorde con la discreta iconografía del nuevo templo metanense y con el moderno corte de pelo de los sacerdotes.
Al parecer, rige en la familia Urtubey una concepción dual de la fe, influida probablemente por la profesión notarial de la fundadora del clan, que en ejercicio de su encomienda pública acostumbra también concretar "actos de fe", pero de fe pública; es decir, de aquella que genera una presunción de autenticidad iuris tantum.
A diferencia de su hermano en Urundel, el Gobernador concretó en Metán un acto directamente relacionado con la primera de las tres virtudes teologales.
Un acto considerado como necesario e impostergable por los expertos en imagen que lo asesoran, sobre todo después de que muchos de los funcionarios de primera línea que conforman su estado mayor fueran vistos (y, en algún caso, sorprendidos) masticando coca y regurgitando chicha en los cultos ofrecidos durante la semana pasada a la Pachamama.
También fue auspicioso el regreso a la escena pública de la Primera Dama provincial, quien a mediados de junio pasado recibió veladas críticas al dejar a su marido asistir solo a la festividad de Corpus Christi mientras ellas oficiaba de jurado en uno de los tantos concursos de la empanada que se celebran en la ciudad de Salta.
No es casual que la Primera Dama reaparezca en Metán y en la festividad de las Nieves, pues de allí provienen sus ancestros y el nombre de la Virgen es también el nombre de una ilustre tía abuela suya, doña Nieves María Ernestina.
Otro de los aciertos seguramente atribuible a los expertos de imagen es la indumentaria del Gobernador, que por un momento renunció al chalequito artesanal de lana de llama y punto torcido para enfundarse una sobria chaqueta azul marino y de corte turinés, más acorde con la discreta iconografía del nuevo templo metanense y con el moderno corte de pelo de los sacerdotes.


